El salto tecnológico que nuestra sociedad ha sufrido en los primeros años del siglo XXI resulta absolutamente irrefutable. Nuestra forma de vida se ha transformado completamente, el mundo digital ha desterrado al analógico tras una acelerada transición y nuestras relaciones sociales y entornos han evolucionado hacia una nueva forma de percibir la realidad. A su vez, las comunicaciones globales y la expresión del arte se han transformado, mientras que el diseño ha acompañado continuamente esta metamorfosis aportando desde hace décadas nuevos conceptos o líneas artísticas que –en ocasiones- pasan aparentemente desapercibidas sin que seamos tan siquiera conscientes de ello, conviertiéndose sencillamente en un elemento más de nuestros entornos que damos por sentado.

Good design is obvious. Great design is transparent” (Un buen diseño es obvio. Un gran diseño es transparente.); es una frase que leí hace un tiempo y parece ajustarse a la perfección a lo que Abstract: El arte del diseño (Abstract: The Art of Design, 2017) quiere mostrarnos. Morgan Neville dirige esta serie documental de Netflix que se adentra en los estudios y vidas creativas de diseñadores de éxito para acercar al gran público el esfuerzo y experiencia detrás de diseños cuya sencillez o madurez suelen obnubilar nuestra percepción del trabajo que los sustentan, haciéndonos olvidar que detrás de ellos existe formación, esfuerzo y una gran porción de creatividad.

La serie utiliza sus ocho capítulos para darnos a conocer el proceso creativo de ocho diseñadores de diversos campos, desgranando sus aspiraciones y fuentes de inspiración, así como ilustrando el modo en que sus obras repercuten directamente en el entorno en el que han sido concebidas. Abstract es, según palabras de su propio creador Scott Daddich, una serie documental sobre la creatividad, sobre diseñadores visionarios que dan forma al mundo que nos rodea; desde la arquitectura a la ilustración, los coches o las tipografías.

Tras un proceso de desarrollo y producción de dos años, la puesta en escena del conjunto de los episodios resulta un singular y ameno ejemplo de diseño cargado de colorido y originalidad (algo que, obviamente, no podía ser de otro modo). Aunque cada episodio sea plenamente autosuficiente por separado, el proyecto narrativo y audiovisual de todos se ha construido de forma similar, lo cual aporta una mayor cohesión al conjunto, a pesar de que algunos resulten menos excitantes que otros. Por lo general, cada capítulo trata de estructurarse en la presentación del artista y su obra, su proceso formativo, evolución su trabajo e impacto en la sociedad, a la vez que les acompañamos en el desarrollo de un encargo concreto para conocer más detalles sobre su abstracción hacia elementos básicos que puedan permitirles escalonar su obra hasta generar la forma, el mensaje o sentimiento que requiere, salvando obstáculos gracias a la potenciación de su inventiva y el apoyo de grandes equipos de profesionales en muchos casos.

© Netflix

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Aunque utilice líneas argumentales paralelas, la serie consigue destacar los fundamentos de cada uno de los artistas; el minimalismo o la reducción de ideas a ligeros trazos resulta esencial para Niemann (ilustrador), mientras que para Tinker Hatfield (diseñador de las zapatillas Nike Air Jordan) plasmar la esencia de una estrella del baloncesto en un diseño deportivo es imprescindible. Por otro lado, el documental cambia hábilmente su perspectiva para mostrarnos cómo Es Devlin (escenógrafa), Bjarke Ingels (arquitecto) y Ilse Crawford (diseñadora de interiores) deben jugar con el espacio tridimensional para aportar nuevas sensaciones a las personas que perciben sus obras; unas efímeras como los escenarios diseñados por Devlin para magnificar la experiencia de los espectadores en teatros o conciertos, otras imperecederas como los edificios de corte naturalista diseñados por Ingels, y otras con el propósito de estimular tus sentidos para reconfortarte al habitar un espacio, como es el caso de los interiores de Crawford.

En otro de sus episodios Ralph Gilles (diseñador de automóviles) nos abre las puertas de una de las industrias más potentes de la historia para hablarnos de cómo sus diseños deben anticiparse al avance de la sociedad, esbozando los coches del futuro. Otros cuarenta minutos son dedicados a Paula Scher, quien se encarga de hablarnos del diseño gráfico centrando especialmente nuestra atención en la importancia de la tipografía y las formas para definir marcas, lugares o eventos, en busca de iconos eternos. Conceptos distintos de los que busca potenciar Platon (fotógrafo) al dedicar su vida a crear vínculos entre los personajes más poderosos del mundo y las personas de a pie a través de sus poderosos retratos, en los que posturas y miradas definen a la perfección carácter y sentimiento, o provocan fácilmente empatía en los que observan sus obras.

© Netflix

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A pesar de que su contenido se quede ciertamente lejos de ser entendido como una obra didáctica, e incluso lejos de ser un gran testimonio documental de cada artista, Abstract resulta finalmente una producción estimulante y realmente interesante, fácil de disfrutar tanto si conoces el mundo del diseño de antemano, como si es la primera vez que te interesas por el mundo detrás de la forma de tu móvil, la línea del coche que tanto te gusta, el colorido de la publicidad que no paras de ver, la historia de un icónico logotipo o la agradable sensación que te aportan ciertos espacios en los que has estado últimamente. Las grandes pinceladas que se utilizan para hablar sobre cada área consiguen su propósito de acercar al espectador a entornos creativos de los que habitualmente se tiene escaso conocimiento si no se trabaja directamente con ellos, a la vez que divierte y sorprende. Netflix ha vuelto a crear una serie que no dudaremos en recomendar.

Por Carlos Durango