Comparada por alguno con las famosas, icónicas e idolatradas películas de John Hughes, a Con amor, Simon (Love, Simon, 2018) le faltaría un poco de mala leche un punto canalla y algo más de incorrección para poder situarse cerca de éstas. Sin embargo, sólo el barniz del tiempo, y no nosotros, podría colocarla en esa posición, pues la película que ha dirigido Greg Berlanti resulta divertida, emocionante, tierna y cercana. Una alternativa dentro del cine de temática LGTBi que le da visibilidad al subgénero llegando a todos los corazones. Así, el relato de Simon, un chico blanco, de clase media-alta, con un gran entorno familiar y de amistad, le sirve a Berlanti para desarrollar con gracia un momento crucial en la vida de cualquiera: acometer la madurez, descubrir, abrazar, aceptar quien eres y sentirte amado por ello.

Cinematográficamente hablando, la película es un trabajo más que correcto, con un buen arranque, un guión creíble, diálogos ágiles y divertidos, y un uso inteligente de la voz en off del propio protagonista. Como apuntábamos al comienzo, algunos de estos puntos coinciden con las obras de Hughes, además de en su cuidada banda sonora. De esta forma, resulta fácil, aunque a primera vista todo a su alrededor parezca maravilloso, conectar con el personaje. Ésta es una mirada amable, sí, comercial también, pero no deja de ser eficaz y necesaria.

Resulta curioso e interesante el hecho de comparar una película como esta, de apariencia (sólo apariencia) poco trascendente, con un trabajo como Call Me by Your Name (2017), pieza maestra y pura poesía, obra de maduración y descubrimiento del amor y la sexualidad. En ambos casos, el resultado es similar: las dos tendrán un público leal que creerá en la propuesta de manera incondicional. Esto habla bien de un realizador como Berlanti, todoterreno de la televisión cuyo nombre está asociado a la producción, dirección y guión de series que van desde Everwood, a Brothers and sisters, pasando por Arrow o The Flash.

Por su parte, habrá a quienes les suene Nick Robinson por Jurassic World (2015), pero la que escribe se quedó con su cara y talento tras ver una serie ñoña y políticamente correcta, de esas que la cadena pública americana ABC emite en horario diurno llamada Melissa y Joey (2010). Le dan la réplica en el film Katherine Langford (Por trece razones) y, como sus padres, Jennifer Garner y Josh Duhamel, cuyos orígenes también se encuentran en la televisión.

Lo mejor: El protagonista está lejos de ser un cliché.

Lo peor: La falta de crítica social (o de algún otro tipo).

Por Sandra Sedano
@ReggieHolly