Seguro que muchas veces hemos oído eso de “lo bueno, si breve, dos veces bueno“. El género de terror, ese escondite del cine donde los creadores dan rienda suelta a todas sus fantasías, sus perversiones y sus miedos, peca en muchas ocasiones de poca originalidad, de subestimarnos con sus lugares comunes. En la mayoría de los casos, tras unos cuantos minutos, no les queda nada nuevo que descubrirnos ni ningún gesto creativo para asustarnos.

Por esta razón, os vamos a dejar como ejemplo algunos de los cortometrajes que más éxito han tenido o que más se han visto en festivales y en la red. Aquellos trabajos más efectivos que consiguieron asustar a miles de personas sin necesitar más de quince minutos.

MAMÁ (Andrés Muschietti, 2008)

Nada mejor para empezar nuestro repaso, que el corto dirigido por Muschietti para entender que a veces es mejor dejar las cosas como están. Pequeñas cantidades hacen todo más disfrutable. La adaptación al largo fue un éxito de taquilla, pero la crítica -y el público al salir del cine- despedazaron la película apadrinada por el mismísimo Guillermo del Toro que era un auténtico despropósito, sobretodo en su tramo final. El corto, en realidad, es su verdadero hermano mayor.

LIGHTS OUT (David F. Sandberg, 2013)

Este animador y realizador sueco rodó un corto protagonizado por su pareja, Lotta Losten, de la manera más efectiva posible. Utilizó ese momento tan especial y aparentemente tranquilo como son los instantes antes de acostarnos para acongojar a medio mundo con las idas y venidas de un macabro personaje que utiliza la luz para mostrarse o desaparecer. Escalofriante y muy resultón.

MONSTER (Jennifer Kent, 2006)

En el caso de Monster, la posterior película resultó mejor parada que en el caso de Mamá, sin embargo, y en mi humilde opinión, el cortometraje está mucho más equilibrado que el irregular -y digan lo que digan, menos aterrador- filme de la misma Kent. Aún así, ambas opciones son muy válidas para sentir escalofríos siendo el corto mucho más eficiente en esta desagradable pero gratificante labor de dar miedo al personal.

ATTIC PANIC (David F. Sandberg, 2015)

El mismo Sandberg, creador de Lights out, vuelve a usar a su musa para representar lo que te puede suceder en esa especie de trastero en la que decide rodar en esta ocasión. Tan solo una sábana blanca sirve para ponernos los pelos de punta, bueno, eso y bombillas que se desenroscan solas. Simple pero tremendamente sobrecogedor. Cuando hayáis visto el corto no os perdáis su “detrás de las cámaras“, os puede resultar muy constructivo.

BEDFELLOWS (Drew Daywalt, 2008)

¿A quién tienes al lado mientras duermes? Rápido, sencillo y para toda la familia… o casi. Un corto -muy corto- que pone los pelos de punta. Sin artificios y con un presupuesto ínfimo, el trabajo de Daywalt es tan efectivo como escalofriante. El maquillaje hace el resto.

THE BLACK HOLE (Philip Sansom, Olly Williams, 2008)

Parece que el 2008 dió para mucho. El corto de Samsom y Williams desprende clase y profesionalidad, construyendo así un potente resultado final. Ingenioso y eficientemente académico. Su planteamiento de tres minutos da para hablar sobre la curiosidad, la avaricia, la ética… y el miedo. Ingredientes que hacen de The Black Hole un trabajo realmente interesante.

Por Javier G. Godoy
@blogredrum