Para todos a los que os gustan las comedias con sustancia os recomendamos una pequeña joya de Borja Cobeaga con la que fue nominado al Oscar en la categoría de Corto de ficción. La producción de 2005 nos cuenta la historia de un padre (Ramón Barea) y su hijo (Alejandro Tejería) que son incapaces de organizar su vida ni hacer frente a las labores del hogar al ser abandonados por la madre. La mejor solución que se les ocurre es sacar a la abuela (Mariví Bilbao) de la residencia en la que se encuentra.

Éramos pocos es una comedia con toques agridulces y momentos de humor negro en la que, en tan sólo 16 minutos, se habla de la situación de la tercera edad, sector de la población que en ocasiones es abandonado en la soledad de esos asilos de donde seguramente acabará saliendo con los pies por delante, se habla de esas familias españolas que despiden un tufillo machista, patética herencia cultural, convertidas en un matriarcado y en las cuales la figura de la madre carga con todas las responsabilidades de la casa y la familia. También de esos hombres erróneamente protegidos, incapaces de lavarse la ropa o freír un huevo.

Cobeaga nos cuenta esta historia de una forma muy directa y precisa que, además, está muy bien interpretada por actores que tienen muy claro lo que nos están transmitiendo. Éramos pocos es un relato lleno de claroscuros y paralelismos con el cine de Berlanga y su universo, con retazos de esas maravillas que escribió junto a Rafael Azcona, llenas de ironía y mala leche que eran reflejo de la sociedad con las que alcanzaron, tal vez, las más altas cotas de la comedia patria. Disfrutad esta pequeña gran historia y comprobad por qué Borja Cobeaga es una de las mejores realidades del cine español.

Por Javier Gadea
@javichul