Sobre la figura de Hervé Falcini se puede estar debatiendo durante horas. Un personaje poliédrico, cuyas acciones contra la banca suiza le han convertido en un héroe del pueblo para unos, o en un ladrón con aspiraciones de estrella mediática para otros, depende de la cantidad de impuestos que hayas evadido. Él mismo se califica en este exhaustivo documental, La lista Falciani (Falciani und der Bankenskandal, 2015), como un ladrón que quebrantó una ley que nos afecta a todos.

El director Ben Lewis, que ya rodó un documental de investigación y actualidad con Google and the world brain (2013), se limita a narrarnos su punto de vista acerca de la conocida, pero no bien ponderada, historia de Hervé Falciani, un joven trabajador del banco HSBC, que en mitad de la crisis global decidió que robaría los datos de los clientes de su empleador para compartirlo con los gobiernos del mundo, a fin de dar con evasores fiscales y con tramas de blanqueo de dinero.

Si por algo destaca el documental es por su exhaustivo análisis del proceso de ¿descomposición? del secreto bancario suizo y mundial gracias, en parte, a la sustracción de Falciani, quien se nos presenta en la pantalla como un seductor de inteligencia superior, capaz de ir siempre dos pasos por delante del sistema de seguridad bancario (lógicamente, ya que ese era su trabajo: mejorar esa seguridad) y de sortear a la justicia gracias a la valiosa información que posee. Lejos de tratarse de una hagiografía, podemos conocer varios puntos de vista diferentes sobre la figura de Falciani: desde la amante compinche de sus acciones, hasta los ministros de finanzas de los países afectados, pasando por jueces, fiscales o viejos compañeros de empresa.

Con un montaje bastante básico, el director avanza cronológicamente en los hechos, deteniéndose en cómo se ha tratado este suceso en los países que se han visto afectados por la famosa lista, sonrojando a cualquiera que no haya heredado una importante cantidad de dinero o que simplemente tenga una conciencia social que le lleve a tributar en su país, como hace esa clase media explotada, pilar y guardián del status quo a pesar de ser su víctima. La documentación, información y exposición de los hechos es asequible e interesante, si bien hay momento en los que el baile de leyes, fiscalías, procesos y fraudes hacen que el espectador pueda verse un tanto abrumado por los datos y la jeta de los que los manejan.

Una película necesaria, y que no deja de estar de actualidad ahora que parece que Suiza ha conseguido su objetivo, que es encausar a Falciani por robo de datos. Un delito que, como recuerdan en el documental, atenta directamente contra el ADN del país alpino. Y es que la moraleja del filme es un tanto descorazonadora por su giro lampedusiano: todo ha cambiado para permanecer igual, los malos seguirán defraudando, a no ser que surjan nuevos Falcianis, nuevos personajes ¿anónimos? que desenmascaren una práctica que consigue que la desigualdad social a nivel mundial se perpetúe por y para el beneficio de su fortuna.

Disponible en FILMIN, iTunes, Google Play, Amazon, Sony y Xbox.

Por Javier Martín Corral
@Jatovader