Como si Antonio Mercero se hubiese adueñado del guión de nuestro periplo por San Sebastián, quedó para el final del festival uno de esos días que te aventuran en sus primeras horas con el sonido machacante de las gotas de lluvia sobre los tejados. Al igual que aquel verano en Nerja, las últimas jornadas del Zinemaldia tendrían como protagonista los grises nubarrones y ese aire nostálgico que te hace echar de menos este lugar antes incluso de abandonarlo. Sin la música del Dúo dinámico pero con mucho cine y premios, nos despedíamos de otra semana fabulosa en la capital vasca.

Pudimos comprobar cómo la sección Perlas daba sus últimos coletazos con The Leissure Seeker (2017), The Big Sick (2017) o Loving Pablo (2017). En el caso de la primera, una road movie con Helen Mirren y Donald Sutherland como protagonistas, el talento de ambos no era suficiente para darle mucha trascendencia a la cinta, pues sus situaciones, aunque ligeramente conmovedoras, no invitaban a otra cosa que a la admiración condescendiente. El peso de su historia, liviano en forma y fondo además de otras veces visto (esto lo hubiese podido firmar bastante mejor Alexander Payne, por ejemplo), no consiguió emocionar al respetable en exceso.

La cinta The Big Sick de Micahel Showalter fue la perla que más luce de la jornada, una dulce comedia romántica que dentro del universo Apatow  destila frescura, gracias a sus ingeniosos diálogos, la originalidad de la historia (la forma en que se gesta el romance) y el carisma de sus protagonistas, Kumail Nanjiani quien se interpreta a sí mismo tras haber coescrito la trama junto a Emily V. Gordon, el personaje interpretado por Zoe Kazan. Resulta fácil sumergirse en la historia gracias a la sencillez y la naturalidad con que se construye la puesta en escena, una coherencia formal con la humildad del relato. Además, puede añadirse un aspecto que la hace muy atípica: la ausencia durante gran cantidad de metraje de la protagonista femenina, detalle que altera su condición de comedia romántica al uso y que da paso a la aparición de otros personajes secundarios que adquieren la misma importancia.

Como una de las proyecciones más esperadas aterrizaba en el Teatro Principal Loving Pablo, también como una de las más temidas. El film no resulta nada desdeñable, como algunos pensaban incluso antes de verlo, pero tiene dos problemas muy graves: primero, su rodaje en inglés. Supongamos que es algún tipo de imposición por parte de la productora, pero es cierto que esta opción desvirtúa un resultado final que podría haber logrado mayor impacto. Escuchar a colombianos que en todo momento hablan inglés entre sí es de lo más perturbador y resta de veracidad todo el trabajo de León de Aranoa. ¿Por qué?, nos preguntábamos algunos; en segundo lugar, Narcos. La interesante serie de Netflix ya nos había acercado (mucho) a la manida figura de Pablo Escobar. Es difícil entender la necesidad de volver a repetir el relato, y lo peor, con lenguajes narrativos y recursos estilísticos muy similares. Loving Pablo llega en el peor momento, tras tantos años de darle vueltas a la realidad de una película sobre el famosos narcotraficante. Llega tarde y mal, porque, aunque Bardem da la talla, no la da Penélope Cruz, tampoco un guión que no quiere asumir riesgos, cuyo vulgar (por reiterativo) punto de vista no ofrece al espectador absolutamente nada nuevo.

De nuevo en la Sección Oficial, nos sumergimos en el concurso a través de dos de sus últimas opciones: El capitán (Der Hauptmann, 2017), largometraje que arroja luz sobre uno de esos episodios que han ido quedando arrinconados dentro del gran relato que supone la Segunda Guerra Mundial y todas las atrocidades a las que acompañaba el nazismo. Filmada en blanco y negro, la cinta de Robert Schwentke recuerda en estilísticamente a algunos de los films del ciclo polaco agrupados por Scorsese, ambientados en la dicha contienda y en los momentos finales de la misma. Pero aquí los bandos no entienden de nacionalidades. El hombre es un lobo para el hombre y la guerra tan solo permite crear un escenario de contagio criminal, asesino y de odio. La claridad de imágenes, de factura impecable, demuestra la necesidad del autor de recrear una realidad descarnada que parece palpitar dentro del plano. Un ejercicio de estilo acompasado con la dolorosa revelación acerca de la naturaleza humana.

DerHauptmann

Seleccionada para clausurar la sección, The Wife (2017), el último largometraje de Björn Runge que adapta la novela homónima de Meg Wolitzer para contar la verdad incómoda de Joan Castlemn (Glenn Close), la gran mujer detrás del gran hombre. Con una idea tan sólida de base sorprende la manera en que toda la cinta se convierte en un despropósito: un desarrollo de personajes que se basa en la información que aportan los flashbacks (con chirriante nivel interpretativo); con personajes secundarios que se sitúan dentro de la trama de manera forzada y obvia; con una puesta en escena que, a pesar de contar con la fuerza interpretativa de sus dos protagonistas, desluce la incapacidad con que todo se satura de paralelismos marcados y diálogos carentes de lógica dentro del propio relato. En definitiva, una forma muy deslucida de cerrar una sección.

Y a continuación, todo el palmarés:

Sección Oficial

Concha de Oro: The Disaster Artist de James Franco

Premio especial del jurado: Handia de Aitor Arregi y Jon Garaño

Mejor dirección: Anahí Berneri por Alanis

Mejor actor: Bogdan Dumitrache por Pororoca

Mejor actriz: Sofía Gala Castiglione por Alanis

Mejor guión: Una especie de familia de Diego Lerman y María Meira

Mejor dirección de fotografía: The Captain de Florian Ballhaus

Premios paralelos

Nuevos directores: The Sower de Marine Francen

Horizontes latinos: Los perros de Marcela Said

Premio Zabaltegi- Tabakalera: Braguino de Clément Cogitore

Premio del público: Tres anuncios en las afueras de Ebbing. Misuri de Martin McDonagh. Mejor película europea: Custodia compartida de Xavier Legrand

Premio de la juventud: Matar a Jesús de Laura Mora

Premio Cine en Construcción: Ferrugem de Aly Muritiba

Premio Irizar al cine vasco: Handia de Jon Garaño y Aitor Arregi

IV Premio Feroz Zinemaldia: The Disaster Artist de James Franco.

Premio TVE: Otra Mirada:  Custodia compartida de Xavier Legrand

Premio Cooperación española: Alanis de Anahí Berneri

Premio Signis: La vida y nada más de Antonio Méndez Esparza. Menciones especiales:Ni juge, ni soumise de Jean Libon e Yves Hinnant y Matar a Jesús de Laura Mora

Por Javier G. Godoy y Cristina Aparicio
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