Roger Deakins por Blade Runner 2049

A favor: Todos los premios entregados hasta el momento indican que Deakins se alzará por fin con el premio al mejor cinematógrafo de la temporada, habiendo ya ha superado a sus competidores en los premios de la ASC (American Society of Cinematoghapers) y los Bafta. Para muchos será considerado prácticamente un premio honorífico, pues el maestro nunca ha recogido un eunuco dorado a pesar de contar con catorce nominaciones en su carrera por películas desde su trabajo Cadena perpetua (The Shawshank Redemption, 1995). Su madurez tras las cámaras aporta un balance preciosista de niveles descomunales en esta odisea futurista. La recreación tanto de ciudades gigantescas a través de maquetas, espacios tóxicos y carteles luminosos, como espacios claustrofóbicos cercanos al cyber-punk consigue desdoblar el trabajo neo-noir de Jordan Cronenweth junto a Ridley Scott para elevarlos al lenguaje visual del siglo XXI desde un profundo respeto. Una obra mayor de exquisita elegancia.

En contra: El hecho de que la película haya quedado desmerecida por parte del público por culpa de la comparación -en ocasiones ingrata- con su hermana mayor puede haber afectado en la decisión de la academia de nominarla únicamente por aspectos técnicos. Aun así, todo indica a que pocos elementos circundantes pueden oponerse a que el cinematógrafo más veterano de la edición se lleve el galardón por esta obra tan redonda.

© Warner Bros.

Bruno Delbonnel por El instante más oscuro

A favor: Su versatilidad en diferentes estilos queda reflejada en sus trabajos con directores con conceptos de expresión tan diferentes como Jean-Pierre Jeunet, Tim Burton o los Hermanos Coen, quienes le dieron la oportunidad de retratar y pincelar los entornos de Llewyn Davis en lo que es hasta ahora era su trabajo más destacado y galardonado. En esta ocasión, y acompañando a Joe Wright por primera vez, la obertura del film se convierte en su declaración de intenciones más ostentosa con un juego de luces apasionante que guía el camino hasta la presentación de Winston Churchill con el sencillo fogonazo de un puro iluminando su rostro a primera hora de la mañana. Los grises de guerra y días oscuros predominan en los espacios normalmente enclaustrados dejando que la iluminación acerque nuestra atención en planos que reseñan y ensalzan con remarcada solemnidad –y cierto aplomo- a la magnífica interpretación de Gary Oldman convirtiéndose ambos en los aspectos de mayor disfrute en la pieza.

En contra: La pieza británica ya ha sufrido la factura de estar nominada el mismo año que su compatriota replicante. Además, muchos aspectos que podamos destacar como virtudes pueden ser utilizados fácilmente por otros como flaquezas, pues el trabajo de Delbonnel a veces se acerca a lo rutinario durante las dos horas de metraje.

© Working Title Films

Hoyte van Hoytema por Dunkerque

A favor: En su segunda colaboración con Christopher Nolan, este neerlandés ha demostrado no tener miedo a los retos que el director británico pueda plantearle, ya sean a nivel artístico o nivel de ingeniería. Si para la espectacular Interestelar (Interstellar, 2014) querían ayudarse de una cámara IMAX en el frontal de un avión para explicar conceptos físicos, la experiencia que ofrece Dunkerque en salas es completamente inmersiva gracias a haber sido rodada en una maravillosa combinación de IMAX y Super Panavision 65mm. El espectador se convierte en un superviviente más y descubre la crudeza del campo de batalla por tierra, mar y aire en una peripecia de rodaje digna de estudio en años venideros.

En contra: La ingeniería detrás del resultado destaca más que la imagen final, donde en este caso el montaje o la dirección tienen la mayor atención por parte del espectador que no siempre repara en los detalles colindantes de la producción cinematográfica. A pesar de sus méritos, si fuera premiada este año no recibiría el beneplácito de todos los cinéfilos que a simple vista encuentran resultados más reconocibles en otros nominados.

© Warner Bros.

Rachel Morrison por Mudbound

A favor: Esto no debería ser noticia, pero Rachel Morrison ha hecho historia al convertirse en la primera mujer nominada al Oscar a Mejor Cinematografía. Triste, pero cierto; sólo podemos alegrarnos de algo así si esto consigue abrir paso a grandes profesionales en un entorno aún demasiado machista. Dejando aspectos sociales a un lado, el trabajo de la joven nominada puede que sea el gran desconocido, pero su visión de los Estados Unidos aún estigmatizados por la esclavitud a través de una visión rural traumatizada por la guerra deja momentos tan cálidos como demoledores. En su trabajo destaca sobre todo el conocimiento de la luz natural de la localización y su utilización para generar fotogramas que narran una historia por sí solos.

En contra: El estreno de la película directamente en Netflix desmerece la experiencia de disfrutar de un trabajo así en las salas de cine. Además, el peso del resto de competidores deja en ligera desventaja la fotografía de Morrison en lo que es una de las mejores producciones de la plataforma de vídeo. Estaremos atentos a sus próximos trabajos, donde estamos seguros que seguirá luchando en primera línea de galardones.

© Armory Films / Black Bear Pictures / Elevated Films / MACRO / Zeal Media / ArtImage Entertainment / MMC Joule Films

Dan Laustsen por La forma del agua

A favor: Su trabajo ha sido imprescindible para la creación de un cuento de hadas en la época de la Guerra Fría que ha vuelto a acercar al cine a su fantasía original. Si Georges Méliès fuera capaz de realizar una película con la tecnología disponible actualmente, seguramente fuera algo parecido a lo que Laustsen nos ofrece bajo la supervisión de Guillermo del Toro. Dentro de su gran apuesta colorística, decide centrar su esfuerzo por las tonalidades azules, verdes y rojas para navegar por espacios con trasfondo onírico que representan la vanidad, la maldad, el amor, la pasión, la esperanza… Cada visionado nos permitirá descubrir nuevas acepciones en su paleta para constatar que la capacidad imaginativa de este cinematógrafo ha superado barreras conceptuales de la industria actual en una fábula de luminosidad y belleza entrañables.

En contra: Posiblemente sea la principal competidora del trabajo de Deakins, pero la veteranía seguramente tenga muchos más galones que la plasticidad artística de esta obra. A ello debemos sumarle que la fuerza y el entusiasmo con los que ha sido el trabajo de Guillermo del Toro seguramente arrasen con la consideración de la academia por el resto de profesionales que han hecho posible esta maravillosa obra.

© Bull Productions / Fox Searchlight

Por Carlos Durango