Sin duda, la lenta ascensión de un Papa al trono supremo tiene todos los elementos interesantes y estimulantes para hacer una buena película y la industria del cine lo tiene claro (Habemus Papam, Angeles y demonios…) , y la vida asociativa del Papa Francisco en particular, su permanente lucha contra la pobreza, la injusticia, la droga y la corrupción, parece interesarle a más de uno.

En efecto, a simple vista, la trayectoria de Jorge Mario Bergoglio tiene tanto interés que tres proyectos cinematográficos ya se han lanzado y eso de una manera casi simultánea; Call me Francisco, dirigida por el italiano Daniele Luchetti (La nostra vita) con un presupuesto de 10 millones de dólares, podría ser la sorpresa del año. La otra película es de otra italiana también, la directora y guionista Liliana Cavani (El portero de noche). Su filme se centrará más en la época dictatorial durante la cual el cura Jorge Mario Bergoglio salvaba vidas.

Así, el español Beda Docampo Feijoo (Amores locos, Quiéreme) abre el baile de los biopics con su película hispano-argentina Francisco, protagonizada por el argentino Darío Grandinetti y cuyo rodaje tuvo lugar en Buenos Aires, Madrid y Roma.

El guión se basa principalmente en la biografía “Francisco, vida y revolución” de la periodista Elisabetta Piqué, interpretada por la española Silvia Abascal (A mi madre le gustan las mujeres, La dama boba) quien guía al espectador por la vida de Bergoglio a través de sus investigaciones y de la relación de confianza que mantiene con el arzobispo.  Un elenco de actores españoles y argentinos completa el casting : Carlos Hipólito, Emilio Gutierrez Caba, Leticia Bredice, Marta Belaustegui y Valeria Lois.

Pasemos ahora a la interpretación  y en particular a la de Darío Grandinetti.  Este genial actor, quien se dio a conocer en Europa gracias a Hable con ella, interpreta al Santo Padre de una manera impecable, sin tratar de glorificarle ni de quitarle hierro, sin que por ello caiga en la  grandilocuencia y el excesivo elogio. Casi agradecemos la falta de largos discursos religiosos y soporíferos, no obstante, nos quedamos con las ganas de saber un poco más sobre la vida del Papa. Nos hubiera gustado tener más detalles sobre la intervención de Bergoglio en la liberación de los sacerdotes secuestrados durante la dictadura, por ejemplo.

© Wanda Films

© Wanda Films

Quizás al precipitarse en abordar esta película sobre un personaje tan importante, (aunque la manera de enfocar la vida del Santo Padre fue muy interesante), al director le salió el tiro por la culata, por tanto nos encontramos con una película ligera a la que falta fuerza y ese no sé qué que nos da ganas de volver a ver la película una y otra vez.   Como compensación el actor principal nos ofrece una actuación sutil permaneciendo fiel a lo que ha sido la vida de Padre Jorge antes que se convirtiera en Papa. El personaje está presentado como muy equilibrado, humano, simple, cocinero amateur y con un agudo sentido del humor .

Lo mejor : La refinada interpretación de Darío Grandinetti, la realidad que transmite su personaje, sencillo y cercano, a la viva imagen y semejanza del Padre Jorge.

Lo peor : El maquillaje del actor principal absolutamente inexistente a excepción de su peluca, y que físicamente no se parece al Papa Francisco real.

Por Ibtissem Chikhaoui.
@Maya_bcn