Resulta extraño ver como una de las propuestas más estimulantes del último año, con múltiples elogios en la pasada edición del Festival de Cannes y protagonizada nada más y nada menos que por una estrella como Robert Pattinson, no haya obtenido ningún tipo de distribución en salas de España, y que cuando lo ha hecho, a través de una plataforma como Netflix, no haya recibido el trato y la atención que la película se merece. En busca de respuestas, si se repasa la trayectoria de los directores responsables del film, se puede comprobar como la carrera de los hermanos Joshua y Ben Safdie no está exenta de elogios y de premios. Herederos del espíritu independiente de John Cassavetes, sus tres películas anteriores: The pleasure of being robbed (2008), Go Get some Rosemary (2009) y Heaven Knows that (2014) han recibido múltiples menciones en festivales de alrededor del mundo, además de alzarse en 2010 con un Premio John Cassavetes en los Independent Spirit Awards. Y es que, decir que los hermanos Safdie están en el epicentro del movimiento del cine independiente norteamericano actual no es nada descabellado. Sus retratos de figuras marginales, en muchas ocasiones desconcertantes, se encuentran siempre en unos estándares de calidad narrativa y cinematográfica muy superiores a la media. Y su última película no es una excepción.

Good Time (2017) cuenta la historia de Constantine Nikas (interpretado por un Robert Pattinson pletórico) y su confusa travesía tras cometer un robo frustrado. En una carrera contrarreloj, Constantine tratará de encontrar la manera de obtener suficiente dinero para pagar la fianza de su hermano detenido.

Bajo esta propuesta amparada por los espacios comunes del thriller, los hermanos Safdie componen un relato caleidoscópico, tanto en el territorio de lo visual, repleto de ambientes inundados por luces de neón, como en lo puramente narrativo. No solo es un thriller trepidante, es un retrato de un personaje a la deriva, una historia sobre las relaciones entre hermanos, y por encima de todo es un reflejo de las personalidades y colectivos marginales de la sociedad norteamericana. Good Time no es una experiencia de thriller de usar y tirar, el film se apodera del espectador poco a poco, tomando nuevas vías en cada escena, vacilando, errando y dejando al espectador perdido cuando, al igual que el protagonista,  la película decide tomar derroteros más complicados o menos agradables a los que estamos acostumbrados a ver en el género. Y es aquí donde la fuerza de la película reside, convirtiéndola en una experiencia única, frustrante y desconcertante en ocasiones, pero independiente y en total coherencia con las propuestas anteriores de los realizadores neoyorquinos.

Desde el 11 de Enero de 2018, Good Time ha estado disponible en Netflix España, y las críticas y menciones a la película a partir de esta fecha han sido casi inexistentes, en consonancia con la promoción que Netflix España ha decidido darle al film. Parece ser que los que esperábamos este estreno en la plataforma hemos sido aquellos que llevamos siguiendo el proyecto desde que leímos las primeras críticas entusiastas cuando se estrenó en Cannes (allá por Mayo del 2017).

Y es que, la unanimidad de la crítica, una carrera de unos directores prácticamente impecable (que ya cuentan con el remake de Límite 48 horas de Walter Hill entre sus próximos proyectos) y la mejor interpretación de Robert Pattinson hasta la fecha, no han podido competir con la “indefinición” y  “deriva” que el film arrastra y que. al parecer. ha acabado por provocar que la película acabe en el saco de películas que Netflix “tiene que adquirir” al considerarse “de nicho” y entre las que ya se encuentra (entre otras muchas) Ya no me siento a gusto en este mundo (I don’t fell at home in this world Anymore, 2017) que no es ni más ni menos que la ganadora del Festival de Sundance de 2017 (también sin estreno en salas en España).

Sede de Netflix en Los Gatos, un pueblecito situado al final de Silicon Valley.

Resulta contradictorio pues, que las características que hacen de Good Time una experiencia única hayan hecho que nos quedemos sin poder apreciar la película en las condiciones que ofrece una pantalla de cine y un sistema de sonido de calidad (la banda sonora a cargo de Oneohtrix Point Never es otro punto a destacar y que daría para un artículo entero).  En los últimos meses y precisamente en el marco del Festival de Cannes 2017, donde se presentó la película, ya se ha demostrado lo fútil que es el debate de Neflix sí/ Netflix no. Pero, que Good Time se haya hundido en el olvido entre las propuestas cinematográficas de este año en España pone de manifiesto las carencias en las sinergias entre las distribuidoras “convencionales” y las plataformas de Video on Demand, relegando obras muy interesantes hacia territorios teóricamente “más accesibles” en pos de ampliar la segmentación del público potencial por parte de las plataformas de VOD y el esquivar un posible fracaso en taquilla por parte de las distribuidoras en salas.

Algo estaremos haciendo mal cuando bajo el pretexto de hacer “más accesible” una de las mejores películas del 2017,  el sector que no acude normalmente a las salas de cine acaba optando por otras opciones en su plataforma de VOD que han gozado de más promoción y cobertura, mientras que aquellos espectadores considerados “puristas” o “de filmoteca” se les acaba negando una experiencia cinematográfica totalmente satisfactoria.

Por Daniel Belenguer
@DeathSumer