De procedencia televisiva, el director americano Stuart Rosenberg (quien más tarde dirigirá Amytiville y Brubaker) decidió lanzarse a la aventura cinematográfica llevando a la gran pantalla La leyenda del indomable (Cool Hand Luke, 1967), best seller de Don Pearce quien evocaba sus difíciles condiciones de detención en una cárcel rural. Convencido del potencial de la trama, Rosenberg consiguió convencer a los estudios Warner para que produjesen la película; el guionista Frank D. Pearson le ayudó a recomponer la intriga en su totalidad, sin dejar de inventar nuevos diálogos así como nuevas situaciones. El director logró llamar el interés de Paul Newman ofreciéndole el papel principal, pues el actor deseaba hacer un papel alejado de los que había hecho hasta entonces. Newman se encontraba en la cima, desde finales de los cincuenta sólo había experimentado éxitos, pero aún estaba esperando el papel que lo situase definitivamente entre las leyendas del cine norteamericano.

Luke Jackson es un ex combatiente al margen de la sociedad que no encuentra su lugar en el mundo. Después de ciertos actos vandálicos, es condenado a dos años de trabajos forzados en una prisión de la que intentará fugarse tres veces. Inconformista, Jackson sufrirá la ira de los guardias pero también conseguirá la admiración de los presos; el personaje de Jackson se define por un profundo rechazo a la autoridad, acompañado de una dejadez casi nihilista, haciéndose eco de la juventud contestataria de la época. También se muestra cautivador, misterioso y hasta conmovedor durante las secuencias donde revela sus señales detrás de una máscara de tío flemático, logrando causar sensación. Alrededor de este magnético personaje gravitan todas las ideas del film, aunque también cabe destacar personajes tan significativos como Dragline (le valió el Oscar como Mejor actor de reparto a George Kennedy), el inquietante e inolvidable jefe de las gafas de sol Ray Ban (personaje que inspirará más adelante a directores como los hermanos Cohen) o unos todavía noveles y muy jóvenes Harry Dean Stanton y Dennis Hopper. La mayoría de los roles son tan buenos como la puesta en escena del film, dupla que dejó secuencias para el recuerdo como la escena del boxeo, aquella en la que Joy Harmon utiliza su atractivo cuando lava su coche ante los ojos asombrados de los presoso la famosísima y mítica escena de los huevos, donde Luke apuesta con sus compañeros de cárcel que es capaz de tragar cincuenta huevos duros en menos de una hora. Estas secuencias podrían parecer algo caricaturescas pero es justo esa ligereza dentro de la gravedad (la cárcel) lo que hace que La leyenda del indomable sea tan atípica y genuina y la vez se permita resultar disruptiva en su tramo final, un verdadero giro dramático.

El largometraje de Rosenberg es revelador del estado de parte de la sociedad americana bautizada despectivamente por el periodista estadounidense Herb Caen como Beatnik, generación perdida entre un conservadurismo incapaz de responder a las preguntas del propio Sistema y que tiene como consecuencia resultante a jóvenes deseosos de alterar el orden establecido. Dicho lo cual, y aunque La Leyenda del Indomable no es una película exactamente comprometida, ésta podría encauzarse de lleno en el movimiento indirectamente contestatario frente al tradicionalismo de la derecha dentro del modelo americano. Además, en lo cinematográfico y a diferencia de sus contemporáneas, derrumba el esquema clásico de la película de temática carcelaria haciendo de los condenados los verdaderos poseedores de la justicia, mientras que los guardias solo son los fríos y sádicos ejecutores de un sistema judicial que azota indiscriminadamente a los más desfavorecidos.Aunque acostumbrado a las composiciones magistrales, Newman siempre será Luke la mano fría y su legendaria y pícara sonrisa. Acompasada por la música inquietante y melancólica del gran compositor Lalo Schifrin, La Leyenda del Indomable es un drama apasionante sobre prisiones y prisioneros que, después de medio siglo, aún conserva su impacto emocional y la vigencia de sus personajes, sus réplicas y una colección de secuencias para el recuerdo del séptimo arte.

Por Ibtissem Chikhaoui
@Maya_bcn