Este fin de semana llega a nuestras pantallas La torre oscura (The dark tower, 2017) basada en la saga homónima de novelas del célebre y legendario escritor estadounidense Stephen King. Por ello, no queremos dejar pasar la oportunidad de hacer un particular repaso a las cinco mejores y las cinco peores adaptaciones al cine de las novelas del maestro del terror. 

LAS 5 MEJORES 

Carrie (1976)

La película de Brian de Palma es uno de los clásicos del cine de terror moderno. Una adolescente con poderes telequinéticos que vive con su madre, fanática religiosa, es objeto de las burlas constantes de sus compañeros de instituto. Esta particular historia esta basada en el primer relato de King, y nos muestra de manera despiadada la otra cara del bulling y los problemas de la adolescencia cubiertos por un halo sobrenatural. Un trabajo casi perfecto en la realización, muy cuidado, y tremendamente arriesgado para la época. Sin lugar a duda una de las mejores películas de De Palma y de adaptaciones al cine de King.

El resplandor (The Shining, 1980)

Tras haber intentado rodar El exorcista (The Exorcist, 1973) y después de haber rechazado rodar su segunda parte, Stanley Kubrick aceptó el proyecto de llevar El resplandor (The Shining, 1980) a la pantalla grande como la que sería su gran obra de terror. El argumento, por todos conocido, cuenta la historia  de un escritor que decide mudarse con su familia a un hotel temporalmente cerrado y dónde comenzarán a pasar extraños sucesos paranormales que harán que sufra trastornos de personalidad.

A pesar que King no quedó nada contento con el resultado de la cinta, esta ha pasado a la historia como una de las mejores películas del género, dejándonos para la historia imágenes inolvidables, como la de un Jack Nicholson totalmente ido destrozando la puerta del baño con su hacha o la de las gemelas frente al pequeño Danny en el pasillo.

¡REDRUM! ¡REDRUM!

Cuenta conmigo (Stand by Me, 1986)

Tras el abandono de Adrian Lyne del proyecto para dirigir Nueve semanas y media (Nine 1/2 Weeks, 1986), Rob Reiner se hizo cargo de esta adaptación basada en el relato corto El cuerpo, para el que el propio autor se inspiró en un suceso traumático acontecido en su infancia cuando un amigo suyo murió arrollado por un tren.

La película, aparte de habernos descubierto grandes talentos interpretativos como River Phoenix, Will Wheatton o John Cusack fue todo un fenómeno generacional para muchos adolescentes de la época y, a día de hoy, su influencia todavía es patente en películas y series como Stranger Things (2016)

Misery (1990)

Un escritor de éxito que tiene un accidente de coche, es rescatado y retenido por una fan obsesionada con sus novelas, obligándolo a escribir una nueva historia en la que resucite al personaje de Misery Chastain. Seguramente, a más de un lector de Juego de Tronos se le haya pasado esta idea por la cabeza cada vez que se publica un nuevo libro.

Stephen King era bastante reacio a ceder los derechos para que se hiciera esta película, posiblemente por el mal sabor que le dejó El resplandor, así que pidió al estudio que, para llevarla a cabo, contratasen a Rob Reiner, ya que le parecía excelente la adaptación que había hecho años antes de Cuenta conmigoFinalmente, se llevo a cabo el proyecto que contó un impresionante trabajo actoral por parte de James Caan y sobre todo de Kathy Bates, la cual ganaría el oscar ese mismo año por el film.

Cadena perpetua (The Shawshank Redemption, 1994)

La película, dirigida por un aún desconocido Frank Darabont, relata la historia de un banquero, interpretado por Tim Robins, que tras matar a su mujer es condenado a prisión. Allí conocerá la cara más oscura del sistema mientras trata de ganarse el respeto del resto de los presos.

De nuevo, un relato corto de King era adaptado al cine. Los elegidos esta vez fueron Rita Hayworth y la redención de Shawshank que, al igual que el de Cuenta conmigo, fue extraído de la novela Las cuatro estaciones. Paradójicamente, a pesar del magistral trabajo tanto del propio Robbins como de Morgan Freeman, la película fue un fracaso en taquilla  y no logró ninguno de los siete Oscar a los que estuvo nominada. Sin embargo, a día de hoy, el filme es uno de los dramas carcelarios más importantes de la historia del cine y una de las películas más aclamadas por los cinéfilos de todo el mundo.

LAS 5 PEORES

Ojos de fuego (Firestarter, 1984)

Una jovencísima Drew Barrymore puede provocar incendios con su mente tras adquirir poderes en un experimento oculto del gobierno.

Parecía difícil que una novela tan interesante, oscura y perturbadora como es Ojos de fuego pudiese tener una adaptación tan fallida y mal enfocada como esta. Curiosamente, su argumento es bastante fiel a la novela, pero no a lo que en realidad King quiere contarnos a través de su libro. La errónea dirección por parte de Mark L. Lester, sumado a unos infames efectos especiales y al olor a (mala) serie B que desprende la cinta, hicieron que, en suma, esta fuese una de las adaptaciones al cine más flojas de la obra del genio de Maine.

Maleficio (Stephen King’s Thinner, 1996)

Seamos sinceros, no es que esta novela firmada por Stephen King con el seudónimo de Richard Bachman sea una de las mejores que podamos encontrar en la bibliografía del autor, aun así, la adaptación realizada por Tom Holland dejaba todavía más que desear gracias a una narración atropellada, exceso de primeros planos y estética de telefime de media tarde. Su flojísimo guión, restó importancia al trasfondo psicológico de los personajes para centrarse más en una historia, en realidad, mucho más vulgar que la propia novela. Además, las fallidas interpretaciones del elenco, hicieron de Maleficio una obra poco (o nada) recomendable.

La rebelión de las máquinas (Maximum Overdrive, 1986)

Sorprendentemente nos encontramos por primera (y última) vez, con una película dirigida y escrita por el propio Stephen King. El productor italiano Dino de Laurentiis tuvo la ocurrencia de poner a los mandos al autor adaptando su relato Trucks y así tener un mayor tirón comercial. Tal vez, ese sea el mayor error de esta cinta, la inexperiencia del propio King tras las cámaras para sobrellevar una producción de aparente gran envergadura. Curiosamente, King siempre menciona este filme como la peor adaptación que se haya hecho de sus libros, y desde entonces nunca ha vuelto a ponerse tras las cámaras.

El cazador de sueños (Dreamcatcher, 2003)

Un grupo de amigos, sucesos paranormales, extraterrestres… En definitiva, un buen relato de King unido a la dirección de una leyenda de Hollywood como Lawrence Kasdan con guión del reputado William Goldman. Sin duda, el proyecto tenía toda las papeletas para convertirse en una nueva y exitosa adaptación cinematográfica del escritor estadounidense, pero desafortunadamente el resultado fue justo el contrario.

Es difícil encontrar tanto talento desaprovechado como en esta película, donde todo hace aguas: desde su realización, pasando por el desastroso guión y terminando por unas interpretaciones tan caricaturescas como sonrojantes. Un conjunto que, por supuesto, no agradó a nadie y sigue sin hacerlo, incluidos los fans más acérrimos del novelista.

Cell ( 2016)

Una misteriosa señal electrónica comienza a transmitirse por todo el mundo a través de los teléfonos móviles, transformando de forma instantánea a las personas que los utilizan en unos peligrosos y rabiosos zombis sedientos de sangre.

Una novela fresca y ágil como esta estaba pidiendo a gritos ser adaptada al cine, y más en un tiempo en el que proliferan este tipo de películas y series, pues bien, seguramente este filme se lleve la palma en cuanto a lo que malas adaptaciones del cine de King se refiere. Aparte de su ritmo excesívamente pausado y de resultar demasiado pretenciosa para lo que cuenta, los agujeros de guión y los fallidos cambios respecto a la novela original, hacen que la película sea un completo desastre. Eso sin mencionar las interpretaciones de unos Samuel L. Jackson y John Cusack que actuaron con el piloto automático seguramente pensando en que lo único bueno que les traería aquel proyecto era cobrar su cheque correspondiente.

Por David Areces