No son muchas las películas que han adaptado la obra de Christine Nöstlinger, sobre todo si se atiende al número de libros que la escritora austriaca ha publicado en más de cuarenta años de trayectoria. Editada en español como Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, la novela de 1975 se convirtió en una de sus obras más importantes, contando con dos versiones cinematográficas. La primera de ellas, realizada en 1983 por Claudia Schröder se adelanta a la versión norteamericana de 1985, que contó con la propia Nöstlinger en el guión.

Al igual que sucedía con sus novelas, que llegaron a España de la mano de Alfaguara y, sobre todo, con las tan generacionales Círculo de Lectores y la serie Barco de Vapor, la cinta de Schöder se convirtió en una de esas películas programadas por televisión con frecuencia, convirtiéndose, así, en lo más parecido a los clásicos para la memoria: una película de infancia que rememorar no por calidad sino por reminiscencia personal.

Conrad: The Factory-Made Boy (Konrad oder Das Kind aus der Konservenbüchse) mantiene el espíritu de las novelas de Nöstliger, quien se adentra en las relaciones familiares (alejadas en su mayoría de convencionalismos) desde la óptica infantil. La realizadora ha sabido captar la mirada de la novelista a la hora de retratar a los personajes: a pesar de la ternura y el cariño con que los concibe no cae en la sensiblería; y el humor basado en los ilógicos tópicos aceptados socialmente se convierte en una sutil sátira de lo cotidiano. Tan solo algunos elementos varían con respecto al libro original, y que, sin ser trascendentes, dan muestra de la capacidad de la realizadora para sintetizar información, además de servirse de los elementos del medio audiovisual para transmitir ideas generales de la historia, sobre todo en lo relativo al cambio de vestuario, más extravagante en la película; o en la profesión de la madre, aquí pintora, más bohemia y caótica.

Décadas después, la cinta, una producción de bajo coste alemán y marcada estética ochentera, permanence vigente e incluso innovadora gracias a una propuesta que aboga por celebrar la diferencia, potenciar la originalidad y naturalizar los distintos tipos de familia.

Por Cristina Aparicio
@Crisstiapa