Que con el paso de los años Hijos de los Hombres (Children of Men, 2003) se haya ganado un hueco entre los mejores largometrajes de la primera década del s.XXI no debería sorprender a nadie. La película, que presenta un futuro distópico en el que el mundo está muriéndose por la misteriosa esterilidad que asola a los hombres, no sólo funciona como una interesante reflexión sobre la desesperanza y la fragilidad de la condición humana, sino como una fantástica lección de buen cine que, pese sus innumerables virtudes, no deja de generar discordia entre el público por sólo una cosa: las indiscutibles diferencias que hay entre el trabajo de Alfonso Cuarón y el material literario en el que está basado.

Aunque todo razonamiento que sobreponga la calidad de la obra escrita sobre la audiovisual por el mero hecho de ser el material original no deja de ser simple e ingenuo, el caso de Hijos de los Hombres es especialmente problemático. No es que Cuarón no transcriba párrafo a párrafo el material de P.D. James (Oxford, 1920), sino que la historia de cada una de las versiones es tan distinta con respecto a la otra, que no son pocos los que defienden que podría resultar hasta ofensivo afirmar que el filme está basado en la novela. Haciendo frente a esta polémica, la autora de The Children of Men (The Children of Men, 1992) en su momento declaró sentirse afortunada de haber podido formar parte de la obra dirigida por Cuarón, dando así a entender que ella comprendía cómo el proceso de adaptación de una obra literaria a una película no debe necesariamente implicar que ambas piezas sean exactamente iguales. Porque no deben serlo.

En un momento en el que la industria se enfrenta a un público demasiado acostumbrado a las reproducciones exactas de fenómenos literarios, puede resultar especialmente difícil que un filme como éste -nominado al Oscar en la categoría de Mejor guión adaptado- consiga más reconocimiento del que tiene. Sin embargo, la película de Cuarón sigue llamando la atención de cinéfilos interesados en, por ejemplo, planos secuencia imposibles o poniendo a prueba a unos lectores que, pese a su inquebrantable fidelidad a lo escrito, probablemente terminen reconociendo su valor. Porque aunque el desarrollo de los eventos de Hijos de los Hombres no tenga nada que ver con los del material original, que ambas piezas difieran tanto entre ellas no hace otra cosa que enriquecer el contenido de las mismas, permitiendo así al público sumergirse en el mismo universo y disfrutar de él desde puntos de vista distintos que se adaptan magistralmente a la idea original de P.D.James. Sin importar cuál sea el medio por el que se está contando.

Por Nicolás G. Senac
@JerryF_