En nuestro país se han hecho barbaridades con algunos títulos de películas extranjeras. Eso algo que lleva pasando desde… bueno, desde siempre. En mi opinión, el nombre poco atractivo y desafortunado que le han dado a esta cinta en España, Una madre imperfecta, se intenta justificar por la premisa de una madre protagonista. Pero hubiera tenido más sentido, por ejemplo, Una madre entrometida, teniendo así más relación con el título original The Meddler, que viene a significar eso: la entrometida.

Y es que Marnie (Susan Sarandon) no sólo se entromete en la vida de su hija Lori (Rose Byrne); mete la nariz y sus buenas intenciones en la vida de prácticamente cada persona con la que interactúa. Se acaba de quedar viuda, ha dejado su Nueva York natal, y se ha mudado a Los Ángeles, que es donde vive su hija; todo lo que quiere es ayudarla a ser feliz, pero resulta ligeramente asfixiante. En el camino, Marnie ayudará a todo el que se deje.

Durante toda la película, aunque sin agobiar, sin cansar, nos acompaña la voz en off de la gran Sarandon, que está absolutamente maravillosa. A pesar de resultar por momentos impertinente y cargante, crea un personaje que te atrapa, que te gustaría conocer, al que no puedes dejar de mirar para saber qué va a decir o hacer.

Como en  todas las tramas bien armadas, esta historia no sólo habla de la relación madre-hija, como parece decirnos el título, sino que habla de la pérdida en más de un sentido: la muerte de un marido y padre maravilloso, también la de una pareja que creías era el amor de tu vida, la pérdida de los sueños, de tu identidad. Otro tema que planea durante toda la cinta son las segundas oportunidades: la película es un canto a la esperanza, y eso que  los personajes se empeñan en no encontrarla, o en creer que su momento ya ha pasado. A este respecto, también apuesta por una historia de amor en la madurez, y ese es sin duda uno de sus puntos fuertes.

Su directora y guionista Lorene Scafaria tiene una corta pero interesante carrera en cine y televisión. Y en ambas funciones se muestra solvente y a la vez refrescante; cuenta su historia con amabilidad pero de forma realista y sin caer en sentimentalismos.

Su protagonista, Susan Sarandon, no necesita presentación. Su fenomenal curriculum abarca desde su pequeño papel en esa obra maestra de Willy Wilder que es Primera plana (1974), pasando por su primera nominación al Oscar en Atlantic City (Louis Malle, 1980) o, tras varias cintas más comerciales, Thelma Y Louise de Ridley Scott. Obtendría varias nominaciones en los años siguientes, hasta que llegó  su merecidísimo Oscar a la Mejor actriz por Pena de muerte (Tim Robbins, 1995).

© Sony Pictures

© Sony Pictures

Rose Byrne es una actriz de gran solvencia y lo ha demostrado en dramas y comedias tanto en cine como en televisión, donde su duelo con Glenn Close en Damages es uno de los puntos más relevantes de su carrera y el que le ha dado más premios y nominaciones.

El contrapunto masculino lo da el televisivo y polifacético J.K Simmons, cada vez más solicitado tras su Oscar como Mejor actor de reparto por su “papelón” en Whiplash (2014), escrita y dirigida por Damien Chazelle.

Lo mejor: contar con sutileza que puede existir más de un gran amor en la vida.

Lo peor: que al no ser revolucionaria, pase desapercibida.

Por Sandra Sedano
@ReggieHolly