Director, guionista, productor; polémico, provocador, maleducado… Pocas personas (o eso queremos pensar) cumplen este perfil, aunque, por supuesto, de quien os hablamos en este artículo es poseedor de todas estas “virtudes”. Hablamos, pues, de Lars von Trier.

Dicen que la genialidad y la locura a menudo van de la mano, quizá el director danés, único en su especie, sea el más claro ejemplo de que esta frontera es, en multitud de ocasiones, poco vislumbrable. Su trabajo no deja indiferente a nadie, ninguna de sus películas se salva de la polémica, y en muchas de sus declaraciones acaba liándola, formando así, la perfecta simbiosis entre talento y polémica.

Nicole Kidman, Catherine DeneuveEmily Watson, Björk… Son solo una pequeña lista de actrices que no quieren repetir la experiencia de trabajar con el danés, aunque otras como Charlotte Gainsbourg o Kirsten Dunst se muestran encantadas de colaborar con él. En definitiva, o le odias o le amas. Por todo esto y por supuesto mucho más os hablaremos de cinco películas, las cinco imprescindibles de Lars von Trier.

Nymphomaniac (2013)

Separada en dos volúmenes, está película está interpretada por actores de renombre como Shia LaBeouf, Charlotte Gainsbourg o Stellan Skarsgård entre otros. Mediante el diálogo entre dos personas, donde una le relata cosas del pasado a otra, la película se abre paso abarcando temas como el sexo, el psicoanálisis y una mezcla entre el deseo humano y la condición del hombre como no se había visto nunca.

Dogville (2003)

Cuenta el director que escribió el guión de este film en solo doce días totalmente drogado y bebido. Von Trier se niega a separar vicio y cine por miedo a caer en la monotonía y perder creatividad. En el film, Nicole Kidman interpreta a Grace, una chica que huye de sus perseguidores hasta llegar a una pequeña localidad llamada Dogville en busca de refugio. A medida que avanza la película los lugareños cambian sus valores y comportamientos morales influidos por Grace en una obra que fue y es pionera por incorporar elementos teatrales de Bertolt Brecht.

Los idiotas (Idioterne, 1998)

Película bajo los parámetros del Dogma 95, género creado por él mismo junto a su compañero Thomas Vinterberg, que pretendía romper con las tendencias del cine contemporáneo a base de diez reglas o normas. Se resaltaba la importancia de las historias por encima las facetas técnicas. Su pretensión fue devolver el cine a su estado primitivo: luz natural, ausencia de música y efectos especiales, cámara al hombro, guiones imprevistos… El argumento de Los idiotas, narra la historia de un grupo de personas a la que les une una misma pasión: la idiotez. Recluidos en una casa de campo, los “idiotas” se enfrentan a la sociedad con sus idioteces diseccionando la clase media europea en una cinta que ofrece lecturas tanto filosóficas y políticas como sociales.

Bailar en la oscuridad (Dancing in the Dark, 2000)

Protagonizada por la cantante Bjork, el premiadísimo film de von Trier nos cuenta la vida de una madre que necesita dos trabajos para poder permitirse el coste que supone operar a su hijo de la vista, ya que este padece ceguera.  La protagonista ayudó en la creación de la música melodramática de la película, que encaja perfectamente con la personalidad de un rol femenino lleno de carisma y fuerza interpretativa. La película trata temas tan trascendentales como la felicidad, la esperanza y el esfuerzo pero también habla de crueldad, injusticia y el dramático destino al que están avocadas algunas personas.

Melancolía (Melancholia, 2011)

Es posible que, al ver esta película, nos demos cuenta de la influencia de Andrei Tarkovsky en el director danés, y es que, Melancolía, al igual que gran parte de la filmografía de realizador rusoes visualmente muy seductora para el espectador por la belleza enmarcada en cada uno de sus planos. Bajo la aparentemente sencilla problemática de la relación entre dos hermanas, la película nos traslada hasta asuntos como la felicidad o la compleja condición humana, pasando por el nihilismo, la belleza, la tragedia, e incluso, como no, el fin del mundo.

En conclusión, animamos a adentrarse en la apasionante filmografía de Lars von Trier a todo aquel que no sepa nada acerca de este director, pues a buen seguro les va a sorprender. Sus películas son a veces surrealistas y místicas, otras afilado y crítico cine de autor, por eso advertimos:  Lars von Trier no hace cine convencional, ese que, según sus propias palabras es “cine de mierda“.

Por Quim Ríos