Ana Asensio nació en Madrid. Tiene casi 40 años, fue una chica de la tele, una de tantas que pasa por inabarcables repartos de tendencia adolescente. Pero pronto el cine la llevo a viajar a USA y tratar de abrirse camino en un mundo al que cada año tratan de acceder varios miles de ilusionados jóvenes. Ana Asensio trabaja en todos los empleos posibles antes de conseguir reunir un presupuesto “aceptable” para rodar un guion al que lleva tiempo con ganas de meter mano. Ana Asensio lo escribe, lo dirige y lo interpreta. Ana Asensio gana un prestigioso certamen de cine independiente (SXSW Film Festival), y participa con éxito de crítica en un puñado más. Ana Asensio no abre telediarios en España, ni ocupa un gran espacio en los programas dedicados al cine, en prensa apenas unas líneas, y en otros medios ni está ni se la espera. Ana Asensio tiene menos de 800 followers en Twitter, no tiene perfil de Wikipedia en castellano, y le ha costado muchos meses encontrar distribuidor en España para su maravillosa opera prima Most beautiful Island (2017) que mañana se estrena en nuestro país y que por donde ha pasado ha arrasado.

Asensio, en parte basado en su experiencia, y en parte a través del intercambio de experiencias con otros migrantes, confecciona una película breve (no llega a los 80 minutos de metraje) con una sola trama, pero con un calado emocional y un argumento que no deja de sorprender en el primer visionado. Most beautiful island arranca como un verdadero drama, el de una hispana con un pasado un tanto oscuro y trágico, que vive en New York, donde enlaza trabajo y trabajo, esfuerzo y vitalidad en tratar de mejorar una paupérrima vida que empieza a rayar lo miserable. Con el fin de acabar con sus penurias y abrirse camino en la Gran Manzana, acepta un trabajo que a priori no es más que el típico lucecarnes en fiestas de cocaína y champagne, por el que recibirá una suma que no juntaría en varios meses, y todo, como le comenta su contacto y ¿amiga?, “sin hacer eso que imaginas”. Y nunca unas palabras fueron tan acertadas, Luciana (personaje que la propia Asensio interpreta a las mil maravillas) después de un par de episodios más de degradación personal y picardía de superviviente, se enfrenta a un empleo del que no solo no sabe nada, sino que a cada segundo que pasa se hace más y más tenso.

La directora convierte el errático devenir de un inmigrante, sus penas y sus alegrías, sus frustraciones y sus ausencias, en un thriller asfixiante, sádico, en el que nada es lo que parece, y en el que el silencio es el mayor generador de pánico en búsqueda de redención por un episodio que no conocemos. A pesar del corto metraje del filme, Asensio consigue dar al ritmo la pausa necesaria para crear una angustia en el espectador no muy alejada de la que Luciana sufre en pantalla.

Una muy buena película, rodada con bajo presupuesto, visible en algunos personajes secundarios, pero resuelta magistralmente para ser un debut. No vamos a dar más detalles de la trama, lo más atractivo del guion es ese giro hacia lo inesperado, una acción totalmente alejada del planteamiento inicial, pero que hace que el espectador se retuerza en su butaca, pero no quiera abandonarla hasta los títulos de crédito.

Lo mejor: La sorpresa, lo inesperado, la angustia

Lo peor: Que no dure un poquito más.
Por Javier Martín Corral
@Jatovader