¿Recordáis cuando nos preguntan en España, “fue dura la noche”, refiriéndose a una jornada en la que hemos salido de fiesta con los amigos? Esa sería la traducción exacta de la expresión Rough Night, nombre original de la película que nos ocupa. Aun así, el título en la versión en castellano no parece una mala traducción, al expresar con bastante exactitud la noche que van vivir las protagonistas.

No hay nada original en la trama protagonizada por Scarlett Johansson, cuya vis cómica, por cierto, queda demostrada teniendo en cuenta que está rodeada de actrices muy dotadas y con más experiencia en el género. Pero ya llegaremos a “ellas”.  La película es una mezcla de Resacón en Las Vegas  (The Hangover, 2009), Very bad things (1998), Este muerto está muy vivo (Weekend at Bernie`s, 1989) y  Despedida de soltero (Bachelor Party, 1984), donde encontramos a un jovencísimo Tom Hanks en uno de sus primeros papeles protagonistas. También hay un guiño a Dos policías rebeldes (Bad boys, 1995), cuando la cámara sobrevuela el cartel de Miami.

Una noche fuera de control relata la amistad entre cinco mujeres diferentes, con vidas, intereses y personalidades opuestas aunque de sólida unión. Alrededor de Scarlett cuatro talentosas actrices: Kate McKinnon, parte del reparto de Saturday Night Live, y de la reciente Cazafantasmas (Ghostbusters, 2016), Jillian Bell, guionista durante años del famoso programa en vivo y actriz de larga trayectoria en comedias televisivas como Workaholics; la bellísima Zöe Kravitz, cuyo último trabajo ha sido en la excelente Big Little Lies (2017), y por último Iliana Glazer, co-creadora y co-protagonista de la comedia neoyorkina Broad City, de la que la Anielo es también directora.

Dicho esto, resulta una película muy entretenida, con un guión que se sostiene, realmente divertida gracias a sus gags, a sus personajes y situaciones. Lucia Anielo, además de dirigir, co-escribe el guión junto a Paul W. Downs (el prometido de la protagonista en la pantalla), una trama donde los roles se invierten, ellas son las que se van de despedida desenfrenada y ellos los que esperan en casa. Si cinematográficamente no aporta mucho, sí es una muestra de que el cine protagonizado por mujeres puede ser tan loco, irreverente, y políticamente incorrecto como el interpretado por actores. Una advertencia: al estilo Marvel, hay sorpresa final, así que hay que ver todos los créditos.

Lo mejor: lo divertida que puede ser una despedida de mujeres y la química entre las actrices.

Lo peor: no aporta nada más que un trivial rato de diversión.

Por Sandra Sedano
@ReggieHolly