Land of Mine de Martin Zandvliet

A favor: Land of Mine se adentra en un episodio poco conocido de la Segunda Guerra Mundial para dar testimonio del alcance de las atrocidades que supuso la contienda, incluso habiéndose iniciado el desarme. Zandvliet retrata la crueldad humana al colocar la cámara donde explotan las bombas. Localizado en un lugar de extrema belleza, impacta este relato compuesto por la crudeza de unas imágenes de cuerpos destrozados.

En contra: A pesar de contar con el voto a favor de los relatos bélicos y la recreación del pasado reciente, la cinta no termina de ahondar en los conflictos de sus personajes, el alcance moral o incluso la relación que se establece entre el ser humano y el soldado más allá de la batalla. A medida que avanza el relato aparecen más lugares comunes, lo que termina por resentir las decisiones de sus personajes y las consecuencias de sus actos, moralmente hablando.

Un hombre llamado Ove de Hannes Holm

A favor: País de todos los seleccionados que ha optado más veces a este galardón, la cinta de Holm cuenta la historia de Ove, un hombre malhumorado sin horizontes de vida y esperanza. A medida que avanza la narración, los flashbacks sitúan al espectador ante el pasado del protagonista, lo que justifica su actitud y su comportamiento. La grandeza de la cinta reside en la facilidad con que desmonta la hipocresía que se esconde en los prejuicios, film de valor moral muy del gusto de la Academia.

En contra: Suecia cuenta con tres oscars todos de la mano de Ingmar Bergman, lo que puede tener muy condicionada la mirada de la Academia hacia la cinematografía de este país. Por su parte, la falta de originalidad de la historia termina por desmerecer el conjunto de una puesta en escena que apuesta por la sencillez, la simetría y el orden, todo acorde a un personaje que termina enamorando al público.

Tanna de Bentley Dean y Martin Butler

A favor: Basada en hechos reales, contar con una tribu indígena para protagonizar la historia, convierte a la cinta en un proyecto etnográfico que resulta atrayente e interesante. La Academia podría premiar el atrevimiento de la propuesta por encima del relato.

En contra: Logros etnográficos aparte, ¿por qué premiar una cinta cuyo valor cinematográfico reside en la convincente capacidad actoral de un elenco que jamás había visto una cámara?

Toni Erdmann de Maren Ade

A favor: Primer puesto en las listas internacionales como la mejor película del año, la cinta de Maren Ade cuestiona la naturaleza del status quo existencial desde los parámetros del humor, el sinsentido como motor de cambio y la responsabilidad paternal llevada al extremo. Toda una lección de optimismo vital que no ha dejado indiferente a nadie.

En contra: La noticia de su futura versión estadounidense deja entrever lo alejada que está la Academia de la apasionante propuesta y el humor alemán.

El viajante de Asghar Farhadi

A favor: el director de Nader y Simin, una separación (Jodaeiye Nader az Simin, 2011) única película iraní galardonada por la Academia, vuelve a situarse en el epicentro de las turbulencias de un matrimonio para captar las grietas, los escollos y la carga emocional que soportan sus personajes. Farhadi convierte el conflicto en una red de sutiles encuentros y desencuentros donde la palabra se convierte en el valor fundamental de una cinta en la que prevalece la capacidad expresiva de sus imágenes: puro cine.

En contra: quizá la presencia de Toni Erdmann en la categoría o lo lejano que pueda quedar el relato para la cultura norteamericana, impidan (injustamente) al iraní alzarse con el premio.

Por Cristina Aparicio
@Crisstiapa