Júlia es una chica decidida a dejar amigos, novio y familia en Barcelona para explorar Berlín emprendiendo una de esas aventuras que tantos escogemos durante nuestras carreras universitarias; la experiencia Erasmus. Es una chica de 20 años, inquieta, inteligente y emprendedora, aunque con una personalidad cargada de ciertos temores e inseguridades, que -lejos de las ideas de desfase que muchos tienen sobre esta experiencia- busca abrirse al mundo y que el mundo le llene de vivencias fuera del confort del hogar a la vez que explora su propia personalidad, sus emociones y el cambio de su visión del entorno que le rodea. Por todo lo anterior, y otros mil motivos; “Júlia es”, y Júlia nos invita a que descubramos con ella todo lo que puede ser.

Su incompleto título no podía ajustarse mejor a todos los espacios narrativos que su elaborado montaje deja a disposición del espectador en este sensato relato de la joven directora Elena Martín, quien basándose en sus propias vivencias muestra una mirada cercana a las sensaciones de deslocalización, soledad y madurez que la vida Erasmus ofrece en muchas ocasiones. El guion genera una metamorfosis intimista que en esta ocasión evoluciona perfectamente en pantalla utilizando la elipsis como método hipnótico para el espectador. Durante los primeros compases de la película las conversaciones sólo aportan los detalles necesarios para indagar un poco más en la situación de Júlia; el resto de información es convenientemente situada en la eficaz construcción del film que nos lanza desde Barcelona hasta Berlín en tan solo unos minutos, haciéndonos serpentear por la caótica ciudad alemana durante un frío y gris invierno, dejando grandes escenas en el camino hasta la primavera berlinesa.

Aunque la trayectoria cinematográfica de Martín no sea extensa, y ésta sea su magnífica carta de presentación como directora, sí es cierto que no es la primera vez que podemos disfrutar de su presencia en la gran pantalla. Hace unos años algunos festivales tuvieron el placer de disfrutar de Las amigas de Ágata (Les amigues de l’Ágata, 2015) protagonizada junto a Alba Cros, Marta Verheyen, Laia Alabart y Laura Rius y dirigida por estudiantes de Comunicación Audiovisual. En el film, Ágata se preguntaba qué había cambiado en la relación con sus amigas de la infancia en los últimos albores de su adolescencia. Una vez más, un personaje enfrentándose a los cambios, la madurez y la alteración de su punto de vista sobre su realidad; una vez más, una muestra de la calidad de jóvenes promesas de una nueva generación a través de un trabajo altamente recomendable.

Con todo ello, Júlia ist se antoja como una obra fresca, inteligente y admirable, alejada del conformismo comercial y sin ningún prejuicio ante su impureza técnica, un aspecto que queda pendiente de ser pulido poco a poco con la experiencia y el presupuesto que el tiempo, sin duda, dará. Como final, me tomaré la libertad de pronunciar un leve alegato; disfruten de esta pequeña joya de nuestro cine, hagan el esfuerzo de buscarla en esas pequeñas salas que apuestan por distribuciones de corte independiente y aboguen por que estas proyecciones sigan apareciendo para hacer avanzar nuestra cultura e impulsar a los nuevos creadores que, como Elena Martín, tienen mucho que contarnos.

Por Carlos Durango