Tan solo han pasado unos meses desde la llegada a las carteleras de la adaptación de la novela de Jojo Moyes Antes de ti  (Me Before You, 2016), película sobre la relación que se establece entre una joven y entusiasta cuidadora y el enfermo terminal con mal carácter al que tiene que atender. La última película de János Edelényi, El último acto (The Carer, 2016) comparte con el trabajo de Thea Sharrock el mismo punto de partida: la llegada de una joven para el cuidado de un hombre de avanzada edad que sufre una enfermedad degenerativa.

Los dos trabajos coinciden en emplazar la acción en Inglaterra, en una enorme mansión propiedad de la familia el enfermo, quien  puede permitirse malhumorar el ambiente y pagar su frustración con quien cohabita. Aunque los paralelismos están claros con la obra de Sharrock, la escena inicial con que se abre El último acto (un plano elevado muestra a dos ancianos en pijama bailando a ritmo de jazz en un jardín) deja intuir la singularidad e identidad propias del film. Edelényi se asoma al camerino de un legendario actor de teatro para indagar sobre la dignidad que subyace en el trascurrir del tiempo. La relación que se establece entre ambos protagonistas, interpretados por Brian Cox y Anna Chancellor, relación que se basa en la complicidad, la admiración y la comprensión mutua, parte de una pasión común (el amor a Shakespeare y al teatro), que permite que la evolución de los personajes resulte verosímil y necesaria.

El realizador consigue abordar un tema tan delicado como la incapacidad física y su correspondiente limitación personal, con esperanza y optimismo sin edulcorar el resultado, atreviéndose incluso a mostrar escenas que revelan la dureza que acompaña a este momento vital.  Las notas de humor, claves para enfrentarse a cualquier enfermedad, son el destello que ilumina toda la cinta, un humor con el toque Lubitsch que insiste en ese “ser o no ser” que tanto se busca en el escenario que es la vida.

Por Cristina Aparicio
@Crisstiapa