“Make America great again” es una frase que nos resulta bastante familiar si pensamos en la cultura política de los últimos meses. Este simple -y manipulador- eslogan ha sido el encargado de lanzar la campaña de Donald J. Trump hasta los confines más recónditos del mundo, ensalzando el sentimiento nacional en parte de la población de un país confundido y aterrorizando a su vez a un porcentaje elevado en el resto del globo terráqueo. Lejos de querer generar nuevas corrientes ideológicas, publicistas y consejeros de la campaña de Trump han buscado reavivar el elemento patriótico por excelencia; la grandilocuente idea del sueño americano. El resultado de esta campaña es conocido por todos, y por ello la contemporaneidad de Requiem for the American Dream (2015) no podía ser más adecuada.

Peter D. HutchisonKelly NyksJared P. Scott son los responsables de dar forma al conjunto de imágenes que adornan ésta charla de Noam Chomsky, en la que el pensador hace alarde de su magistral oratoria desde una sencillez plausible. Eminencia internacional en el campo de la lingüística y profesor emérito en el prestigioso MIT (Massachusetts Institute of Technology); conocido activista anticapitalista y firme orador durante grandes conflictos globales del S.XX, Chomsky cuelga en esta ocasión su cómoda bata de catedrático para diseccionar las bases del capitalismo americano desde su antítesis ideológica, entrando de este modo en un terreno macro-económico en el cual su voz aún no había sido escuchada con tanta resonancia.

Partiendo de las semillas de la desigualdad sustentada por la radical apropiación de la mayor parte del capital por parte de un escaso 1% de la población, Chomsky comienza a hilvanar sus redes ideológicas, sustentadas en grandes pensadores y la resolución de conflictos políticos históricos dentro de las fronteras estadounidenses, para intentar desmoronar el castillo de poderosos naipes que construyen la falsa democracia en la que –dice- su país se ha enfrascado en las últimas décadas.

Imágenes documentales ilustran el cambio político mientras se entremezclan con simples primeros planos del narrador, quien -desnudo de sus galardones ante la atenta, cercana y curiosa mirada del espectador- trata de ahondar en cada uno de los naipes que han construido la injusta, corrosiva e insostenible desigualdad que representa el sueño americano. Para ello, la concentración de riqueza y poder sirve como primer principio a desgranar, además de motor del resto de principios que componen lo que Chomsky describe como un endemoniado círculo vicioso en el que mecanismos de manipulación como la reducción paulatina de la democracia, la automatización de los procesos electorales, la marginación de la población o el consumismo globalizado (entre otros) han sido fomentados durante décadas por altas esferas como nuevas herramientas para mantener viva la diferenciación social en favor de los más pudientes.

En algo más de una hora, este réquiem es capaz además de demostrar cómo la economía ha dejado de estar basada en la producción para fraguar sus cimientos en los mercados bursátiles –y volátiles-, lo cual sustenta aún más su pretensión despertar una razón crítica en cualquier espectador que dedique su tiempo a escuchar lo que tiene que contar, sin importar sus convicciones o ideologías previas. Los más críticos con el sistema se sentirán gratificados, aunque aquellos de pensamiento más radical echaran en falta mayor carisma, rabia e incluso sátira; a su vez, aquellos con ideas más afines al capital no podrán evitar ver ciertos fundamentos de éste puestos a prueba desde los ideales modernizados del movimiento obrero. No es ni mucho menos una lección de cátedra, pero la frescura explicativa que se aporta consigue sentar las bases de un enriquecedor y sano debate político acerca de la situación actual de Estados Unidos, fácilmente extrapolable gracias a la globalización.

Por Carlos Durango