Finaliza otra apasionante jornada del festival que, entre idas y venidas, ruedas de prensa, photocalls y algún que otro pincho por el casco antiguo de la ciudad donostiarra, nos ha dejado un gran sabor de boca.

El día comenzó con la proyección de Le sens de la fête (2017), la nueva película de Eric Toledano y Olivier Nakache, responsables de la taquillera Intocable (Intouchables, 2011). El film, una crónica fresca y ágil sobre los preparativos y celebración de una boda supuestamente de postín, resulta un divertimento ligero pero efectivo que abandona con descaro el perfil de “película de festival”, de ahí que haya chocado su presencia en la Sección oficial. Sin embargo, las risas del público, consecuencia de algún que otro gag ocurrente y una leve lectura crítica ante la parafernalia matrimonial o la integración de los extranjeros en Francia, convierten Le sens de la fête en un trabajo relativamente reivindicable.

La sección Perlas nos ha dejado uno de los momentos álgidos del día: la proyección de Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, 2017), una de las mejores películas del año y, muy posiblemente, candidata a recoger galardones en la temporada de premios. A partir de una durísima premisa (la violación y muerte de una joven), el humor negro, que baña completamente su estructura de tragicomedia, es la constante (a veces ligeramente en exceso) de un film que brilla en sus afilados diálogos y en la sólida dirección de Martin McDonagh. Por su parte, Frances McDormand y Sam Rockwell encabezan un reparto que completa, entre otros, Woody Harrelson; los tres resultan ser los pilares de este deslumbrante trabajo, mejor guión del pasado Festival de Venecia y Premio del Público en Toronto.

Dentro de las proyecciones especiales, ha sido el turno de Viages, villages (2017) de Agnès Varda, proyección precedida por la gala de entrega del Premio Donostia a la veterana cineasta. Tras un repaso a toda su filmografía su discurso dejaba dilucidar la naturaleza cálida, cordial y humilde de la realizadora, que marca el tono y la esencia de su último largometraje. Codirigido con el artista visual J.R, Viages, villages se sirve del amplio escenario que es el espacio público para personificar, y dotar de humanidad edificaciones y grandes superficies al imprimir sobre ellas fotografías de gran tamaño con los rostros de lugareños. Con un tono desenfadado y un fresco sentido del humor que propicia  la complicidad de los correalizadores, el film transita los deseos y anhelos de una reconocible Agnès Varda, cuyo personaje ha ido perfilándose a lo largo de toda su filmografía. Sin duda, uno de los grandes hallazgos del festival.

Agnès Varda recoge el Premio Donosti a toda una carrera © Javier G. Godoy

Agnès Varda recoge el Premio Donostia a toda una carrera © Javier G. Godoy

Para finalizar, el cine Principal ha acogido el pase de Una especie de familia (2017), drama sobre adopciones ilegales protagonizado por Barbara Lennie que pone acento argentino para interpretar a una mujer sumergida en el trámite clandestino. En su periplo, Malena, que así se llama el personaje principal, sufrirá las diferentes etapas del arriesgado proceso, descenso a los infiernos que rueda con irregularidad Diego Lerman y que, a pesar de algunos pasajes lúcidos y de potente mensaje (la discusión entre Malena y Marcela es imponente), no acaba de encontrar el ritmo, el carácter, y las decisiones de estilo que más le hubiesen favorecido.

Por Javier G. Godoy y Cristina Aparicio
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