El tercero de los premios Donostia de este año es para la octogenaria Judi Dench, actriz que aterriza en el festival con su último trabajo, Red Joan (2018) proyectada como pase especial por motivo del galardón. Que la inglesa tiene carisma (y talento) es algo que avala toda una carrera cinematográfica que culminó con el Oscar a la mejor actriz de reparto en 1998 por su interpretación de Isabel I. Seis minutos de actuación fueron suficientes para consolidarla como uno de los grandes nombre del panorama actual. Quizá sean algo más de seis (pero poco más) los minutos que Dench aparece en Red Joan, ya que la cinta transcurre mayoritariamente en los recuerdos rememoradas de esta abuela espía a partir de los flashbacks que los van recreando. La historia, de gran potencial y con todos los interrogantes planeando aun por encima, termina convertida en un biopic tradicional, torpe en su desenlace, que se pierde en vaivenes románticos insustanciales sin llegar a penas a tratar las implicaciones morales de las decisiones pasadas y su alcance universal.

Sumergidos ya en plena jornada del festival, hemos podido ver Pájaros de verano (2017), que llegaba avalada por su paso por la Quincena de Realizadores en Cannes. Como era de esperar, la película dirigida por Ciro Guerra (El abrazo de la serpiente) junto a Cristina Gallego prioriza tonos e intenciones al hacer llegar la trascendencia de la cultura y las costumbres frente a factores externos como el tráfico de marihuana. En este contexto de la Colombia ancestral pero ya en la década de los 60, Guerra y Gallego juegan habilidosamente para construir un (casi) thriller costumbrista que habla sobre el arraigo a las tradiciones, la familia, la amistad y el paso del tiempo con un interesante toque de ficción documental.

Dentro de la sección VelódromoPaco León presenta la serie producida por Movistar Plus Arde Madrid, un trabajo que dirige y protagoniza. La propuesta no puede ser más atrayente: mostrar las peripecias de Ava Gadner durante su estancia en Madrid desde el punto de vista del servicio. En blanco y negro, el notable trabajo de ambientación es uno de tantos aspectos que destacar de esta producción de tintes constumbristas, humor deshinibido y desenfreno franquista que descomprime con gracia la presión ideológica de la época que recrea. Inma Cuesta, Debi Mazar y Ana Castillo completan el reparto.

Ya en la Sección Oficial, el último largometraje de Peter Strikland se convierte en la propuesta más estimulante de las vistas hasta ahora. Una genialidad que haya su gran virtud en el equilibrio cómico-terrorífico al contar la historia de un diabólico vestido y las horribles repercusiones que tiene para quienes lo tengan cerca. In Fabric (2018) mantiene la estética de los filmes anteriores del cineasta, los giallos italianos de los 70, donde destaca la fisicidad de las imágenes (las texturas, los colores) así como lo atmosférico del sonido (las voces de las mujeres). Toda un disfrute audiovisual que arremete contra el absurdo del mundo de la moda o la importancia de la imagen propia y que es, en definitiva, la esclavitud vigente del siglo XXI.

En la sección Zabaltegi-Tabakalera se presenta el segundo largometraje de Bi Gan, joven director que aterriza en el festival con una de las películas más esperadas y con la que no decepciona. Largo viaje hacia la noche (2018) se parte en dos para convertirse en las dos mitades de una misma historia. Luo Hongwu, el protagonista del relato  transita recuerdos, los bordea, los exprime pero sobre todo los centrifuga en busca de respuestas y certezas. Bi Gan compone un hermoso paseo al centro de uno mismo, una experiencia que no puede ser más completa para el espectador quien acompaña al joven Hongwu a adentrarse en su inconsciente. Un viaje que se emprende con gafas 3D y de forma ininterrumpida (plano secuencia) y que, sin resolver ningún enigma, reúne la suficiente belleza como para olvidar incluso lo que se estaba buscando.

Por su parte, el esperadísimo trabajo de Carlos Vermut Quién te cantará (2018), que participa en el concurso, ha dividido a parte de la crítica y el público. Usando una narrativa similar a la de sus anteriores trabajos pero con una línea de tiempo que no oscila tanto como en éstos, Vermut se deja influir por Almodóvar para hablar de identidades y relaciones paterno-filiales; si bien es cierto que el director acierta en las decisiones de dar tiempo al espectador para interpretar y asimilar subjetivamente lo que se ve en cada plano con una puesta en escena minimalista y delicados movimientos de cámara, existen algunos problemas en la construcción de esa dualidad, eje central del argumento. Sea como fuere, el cine de Vermut es una gran noticia que vuelve a dar protagonismo a las mujeres, cuya luz brilla aquí en las figuras de Nawja Nimri y Eva Llorach -no tanto Carme Elías-, aunque esta vez el engrasado de las piezas parece más farragoso en este universo en el que podría echarse en falta una “Magical girl”.

Una de las proyecciones especiales de la Sección Oficial ha sido el último trabajo de Jose Luis Cuerda, Tiempo después. De nuevo una cinta coral donde el absurdo y la crítica ácida son el instrumento con el que cuestionar las verdades que rigen el mundo, esta vez apostando por situarse en un futuro posapocalíptico. La curiosa distopía de Cuerda quizá podría haber funcionado como cortometraje ya que una vez pasados los primeros minutos, y con ello dejar al descubierto la insólita premisa, la sucesión de gags se vuelve reiterativa cristalizándose en una sucesión de chistes que, paulatinamente, parecen ir perdiendo gracia.

Por Javier G. Godoy (@blogredrum) y Cristina Aparicio (@Crisstiapa)