“¿Quién tiene hambre?”

Hannibal Lecter

Se cumple este año el 25 aniversario del estreno del maravilloso thriller psicológico El silencio de los corderos. Apoyado en el éxito de la novela de Thomas Harris (que cambiaba los corderos por “inocentes”) se trata de una de las mejores películas de la década de los 90, como así se deduce de su apoteósica victoria en la entrega de los Oscar de 1992, que, dicho sea de paso, fue una de las mejores galas que se recuerdan.

Unos premios que catapultaron su fama, ya de por si creciente, con un público entregado, y con una crítica que al principio vio en ella un simple ejercicio de sadismo gratuito, pero que poco a poco se fue convenciendo de que estábamos ante una gran película. Tanto que la Academia se decidió a otorgarle los 5 “grandes”: mejor película, director, actriz, actor (principales) y guion adaptado. Un hito solo al alcance de Sucedió una noche (It Happened One Night, 1934) y Alguien voló sobre el nido del cuco. (One Flew Over the Cuckoo’s Nest, 1971)

La trascendencia de la película no estriba en sus premios, o en un montaje casi perfecto, sino en cómo su director, Jonathan Demme, supo jugar con el espectador para dotar a esta historia oscura y claustrofóbica de elementos que trascendían estos instintos, llevándonos hipnóticamente hasta la empatía, el asco y el terror. Sobre todo el terror.

© Orion Pictures

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El doctor Lecter

Y es que no olvidemos que, a pesar de que el personaje del doctor Hannibal Lecter sólo sale en escena algo menos de media hora, la interpretación de Anthony Hopkins eclipsa todo. Apoyado en la creación concienzuda y detallista de Thomas Harris, Lecter se ha convertido en un icono de la maldad en la ficción, a la altura de Darth Vader o Nosferatu, dejando para el imaginario universal una galería de expresiones y situaciones abominables, que van desde el desmembramiento hasta la ingesta regular de carne humana.

Porque sí, querido lector, Lecter es más conocido como Hannibal el Caníbal. El buen doctor es de los que cuando va al vermú prefiere unos deliciosos sesos de Ray Liotta a la plancha, que unas buenas bravas (aunque viendo cómo se sirve esta tapa en algunos lugares, muchos nos lo pensaríamos dos veces). Las miradas en primer plano directamente a la cámara, o el atuendo blanco inmaculado dotan a Hopkins/Lecter de una presencia fantasmagórica: una especie de dentista dispuesto a disfrutar de las Variaciones Goldberg de Bach mientras te destroza la cara a palos.

La Foster y el provincianismo

Antes de que a Jodie Foster le ofreciaran ponerle rostro a la agente del FBI en prácticas, Clarice Starling, se había pensado en que el papel estaba hecho para Michelle Pfeiffer. No podemos imaginar a Lady Halcon recibiendo un lefotazo en la cara del pervertido vecino de celda de Lecter. Pero sobre todo resulta complicado pensar que la primera Catwoman del cine habría pasado por la chica en apariencia enclenque, provinciana, huérfana, criada entre ovejas en una granja más parecida a un círculo del infierno de Dante que a los anchos espacios ensoñados por Andrew Wyeth.

Con una inteligencia y determinación que le lleva a imponerse a sus colegas varones, resolverá la investigación a pesar de las trampas, y nos ofrece una enfermiza historia de dependencia (¿y amor?) con la bestia. Una superviviente que para cazar al lobo convive con los zorros. Un papel redondo que le valió, merecidamente, su segundo Oscar a la “niña prodigio” Jodie Foster.

© Orion Pictures

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La parodia

Cualquier película que se considere importante, mide su relevancia en las parodias que de ella se realicen. ¿Cuántos sketches distorsionando el original han visto de Star Wars, El Padrino, Taxi Driver, Casablanca o Platton? El silencio de los corderos no iba a ser menos:

• ¿Cómo acabar con la creciente reputación de “guay” de Chris Griffin en el colegio? Nada mejor que proyectar en una reunión escolar sus cintas caseras. Buffalo Bill estaría orgulloso:

• En España, concretamente en Euskadi, el doctor Lecter se habría comido el hígado del encuestador con un buen txakolí shshshshshshs:

• Con Kevin Smith al mando, Jay es capaz de convertir la esquina de un local de ultramarinos en un karaoke, o una pista de baile. Tan pronto te canta “My jungle love”, como te baila “Good bye horses”:

• Los Simpsons son una fábrica inagotable de referencias al séptimo arte, y Lecter no podía faltar:

Incluso Silvio Berlusconi antes del bunga bunga se atrevió a producir una parodia titulada “El silencio de los borregos”, de cuyos chistes no quiero acordarme.

Todo un hito en el género del thriller, y una de las mejores películas de las últimas décadas, que sirvió de crisálida a toda una nueva generación de películas oscuras (Seven, El coleccionista de amantes, Copycat…) en la que el asesinato, la maldad y la violencia, son los protagonistas.

Por J.M.C
@Jatovader