El cine es fantástico, eso es así. Da igual el género del que hablemos: drama, comedia, western, thriller, musical… el cine es fantástico de por sí. Pero existe un género que eleva esa condición al cuadrado: el cine fantástico. Con todo, existe un “más difícil todavía”, es decir, ¿cuál sería el resultado de multiplicar la grandeza del género por cincuenta?: el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Por él desfilarán 255 películas, más de 20 alfombras rojas, master-classes, exposiciones, conferencias, mesas redondas, realidades virtuales… en definitiva, el certamen se convierte por unos días en el paraíso de cualquier cinéfilo. Por supuesto, Redrum Blog de Cine no quería perdérselo…

¿Qué mejor manera de inaugurar esta 50 edición que con la película galardonada con el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia? Esta es La forma del agua (The Shape of Water, 2017), y el éxito de su proyección la tarde del 5 de octubre en el Auditori Meliá Sitges, con la solemne presencia y correspondiente speech de su director y guionista, Guillermo del Toro, fue un inmejorable e ilusionante pistoletazo de salida a once días de magia, fantasía y terror, por supuesto, mucho terror.

El realizador mexicano toma en esta edición el rol de padrino del festival, y a su alrededor pudimos ver en la ceremonia de inauguración a figuras como Dario Argento, Yoshihiro Nishimura, Javier Botet, Santiago Segura y Ryoo Seung-wan. Hay un artista, de esos que dejan su nombre en la historia, que también estuvo allí, pero que no hemos mencionado para concederle el espacio y el distintivo que se merece: William Friedkin, mundialmente conocido por su gran obra maestra El exorcista (The Exorcist, 1973) y por otros emblemáticos títulos como Carga maldita (Sorcerer, 1977) o The French Connection, contra el imperio de la droga (The French Connection, 1971). Este icono del cine de terror ha recibido el Gran Premio Honorífico del Festival entre merecidísimos vítores, y ha concedido una rueda de prensa en la que ha analizado su momento profesional, la actualidad del cine, sus referentes cinematográficos y, como era de esperar, no ha eludido algún que otro guiño al momento que atraviesa Cataluña.

William Friedkin mostrando su Premio Honorífico

William Friedkin mostrando su Premio Honorífico

Pero en este festival tres días dan para mucho, por eso en este tiempo que llevamos no se ha repartido un Gran Premio Honorífico, ¡sino dos! El segundo ha ido para a la incombustible Susan Sarandon por una carrera intachable plagada de grandes títulos tales como Thelma y Louise (1991), Pena de muerte (Dead Man Walking, 1995) y The Rocky Horror Picture Show (1975), película que siempre es una delicia revisionar y que se ha proyectado justo después de la entrega del galardón. Previamente, en el encuentro con el público, ha enamorado a todos los presentes demostrando una simpatía y un desparpajo únicos. Además de la diva de Nueva York, hoy han desfilado sobre la alfombra roja los equipos de dos películas que también han sido proyectadas fuera de concurso: Solo se vive una vez (2017) y Musa (2017), últimos trabajos de Federico Cuevas y Jaume Balagueró, respectivamente.

Pero, por si el cine no fuera suficiente, este maravilloso festival alimenta la magia también a base de actividades, performances y encuentros: Guillermo del Toro ha dado unos pequeños trucos sobre cómo llegar a ser director de cine, ha quedado inaugurada la exposición dedicada a los cincuenta años del Festival de Cine de Sitges (“50 Aniversario Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya 1968 – 2017”), la Sitges Zombie Walk ha hecho que un ejército de “zombies” invadiera la ciudad en memoria del recién fallecido George A. Romero, se ha presentado el máster “Cine fantástico y ficción contemporánea” como fruto de la colaboración entre el festival y la Universitat Oberta de Catalunya… La verdad es que la cantidad de propuestas de toda índole que ofrece este marco cinematográfico es absolutamente mastodóntica, inabarcable. Otro ejemplo de ello es la sección Samsung Sitges Cocoon, un área en la que, por segundo año, se ofrece gratuitamente la experiencia inmersiva de vivir un producto audiovisual fantástico y/o de terror desde unas gafas de realidad virtual. En este contexto y bajo estas características se han estrenado el cortometraje Talismán (2017), dirigido por Carlos Therón y protagonizado por Berto Romero, y Campfire Creepers, la primera serie de terror en realidad virtual y con una visión de 360º.

Por Martín Escolar-Sanz