Hubo otro tiempo anterior a este, no muy lejano, aunque sí en mayor parte olvidado.  Era un tiempo de odio, de censura, de opresión y también de segregación. Este periodo de tiempo fue conocido como Apartheid y duró desde 1948 hasta 1992 en Sudáfrica.  En su abolición fue clave la figura de un cantautor, un héroe misterioso que, sin saberlo, luchó contra una gran injusticia debido a que sus letras fueron convertidas en himnos en contra del sistema.

El documental nos cuenta la historia de Sixto Rodríguez, hijo de padre mejicano, vivió toda su infancia en Detroit, en un barrio donde el vandalismo y la miseria pasaban a través de sus ojos curiosos a diario. Allí, en esas mismas calles, comenzó a escribir sus primeras letras hasta llamar la atención de unos productores discográficos que, asegurándole que el disco sería un éxito, le publicaron el primer CD: Cold Fact (1970) Su disco fue un fracaso comercial, pero otra discográfica le convenció para grabar otro disco esta vez comparándolo con Bob Dylan. Su segundo disco, titulado Coming From Reality (1971) fue lanzado un año después que su primer trabajo. El resultado fue el mismo en ambos casos, una decepción en cuanto a ventas, así que, visto que su fama no acababa de llegar, Sixto Rodríguez volvió a su trabajo de constructor.

Sin embargo, muy lejos de Norteamérica, el trabajo de Rodríguez si fue reconocido y admirado, dando lugar a una de las historias más extraordinarias jamás contadas en un documental sobre música: corrían los años 70, en pleno apogeo del Apartheid, cuando Cold Fact aterrizó, no se sabe cómo, en Sudáfrica. Allí es donde empezó a fraguarse una nueva historia, el mito de Sixto Rodríguez.

Cuando el disco de Rodríguez llegó a Sudáfrica se esparció como la pólvora. Podía ser encontrado en cualquier tienda de música, cosa que en Norteamérica era imposible. El hecho de que nadie supiera nada sobre él y el contenido de sus letras hicieron que el cantautor se hiciese extremadamente popular, llegando a ser más famoso en Sudáfrica incluso que los propios Rolling Stones o The Beatles.  En cada bar o discoteca podías escuchar su disco.

© Sony Classics / Red Box Films / Canfield Pictures / Passion Pictures

© Sony Classics / Red Box Films / Canfield Pictures / Passion Pictures

Pero surgió una cosa más importante y a la vez más maravillosa. Sus letras se convirtieron en un símbolo en contra de un gobierno y unas leyes que oprimían a la sociedad de la época. Sus canciones inspiraron a futuros músicos como Koos Kombuis, Willem Möller o Johannes Kerkorrel a postularse en contra del Apartheid. Sixto Rodríguez con sus canciones les estaba diciendo a los jóvenes que estaba bien rebelarse contra la sociedad. Él hablaba de drogas y sexo cuando nadie podía hablar de eso en Sudáfrica, incluso la televisión estaba censurada. Toda revolución necesita un himno, y en esos años Cold Fact era el himno que la gente de Sudáfrica necesitaba. Se estima que vendió medio millón de copias y su disco sigue siendo uno de los mayores éxitos de todos los tiempos en Sudáfrica.

El documental Searching For Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012) narra con un relato detectivesco las investigaciones y esfuerzos de dos fans sudafricanos, Stephen ‘Sugar’ Segerman y Craig Bartholomew-Strydom, por descubrir algo más de la vida del cantautor.  El director del documental Malik Bendjelloul, ganador de un Óscar por éste trabajo,  dosifica los hechos a cuentagotas como si de una película de suspense se tratara llegando incluso a parecer que se trata de un falso documental. Pero la verdad es que todos los hechos son verídicos y ocurrieron realmente en esta extraña pero apasionante historia.

Por Quim Ríos