Finalmente he podido hacer un papel de ser humano.

Walken en el estreno de Atrápame si puedes

El Festival Internacional de cine fantástico de Sitges entrega en su 49ª edición el Premio Honorifico por toda su carrera al genial, perturbador, ambiguo, hierático y prolífico Christopher Walken.

El actor neoyorquino, una de las figuras clave en el cine independiente de los últimos 40 años, tiene una carrera repleta de papeles a la medida del Festival (Communion, El placer de los extraños, La zona muerta…), pero reducir su trayectoria a sus títulos más fantásticos (de fantasía) sería practicar una injusticia capital. La carrera de Christopher Walken ha sido mucho más. Sin necesidad de nombrar a Natalie Wood.

COMIENZOS

Después de que su madre soñara con ser estrella, enrolo en a sus 3 hijos en todo lo que oliera a mundo del espectáculo (el bueno de Christopher llego a ser domador de leones), nuestro homenajeado pasó varios años actuando en series de televisión, hasta que consiguió su primer protagonista. Lo haría en una producción de ciencia ficción titulada The happines cage, en la que su mirada de hielo y sus maneras indolentes empezaban a imponerse.

Woody Allen le dio un papelito en Annie Hall, que sin embargo es uno de los más recordados. Se trata del hermano de Diane Keaton, un chico provinciano con ciertas tendencias suicidas y un amor impropio por circular oníricamente en dirección contraria:

Pero la película que desencadenó su prestigio y su vitola de estrella en ciernes fue El cazador, con la que consiguió el Oscar, nos dejó una interpretación insuperable, y una de las escenas más recordadas, parodiadas e imitadas de la historia del cine:

La amistad, la inocencia perdida, los límites del ser humano, la desmemoria y la banalidad del terror, todos esos sentimientos es capaz de evocar Christopher Walken con su papel de Nick en la obra maestra de Michael Cimino.

Su etapa de maduración podríamos cerrarla con la escalofriante La zona muerta, en la que de nuevo pone su físico al servicio de un gran papel de terror. Y, sobre todo, Panorama para matar, que si bien no es una de las películas Bond más recordadas, definía su nuevo status de estrella al darle su papel de villano.

MADUREZ

De su etapa de madurez podemos destacar su fructífera colaboración con Abel Ferrara en algunos de sus mejores papeles, El rey de New York, The addiction y El funeral. La supuesta fragilidad de espíritu de sus personajes anteriores deja paso a un nuevo Walken, una especie de sociópata tendente a la ira, maquiavélico, burlón y con un toque pendenciero que además le hace atractivo al sexo contrario.

Otro director que contará con su magnetismo para pequeños papeles, pero de relevancia crucial en la trama, es Quentin Tarantino, quien con su aparición en Amor a quemarropa primero (probablemente la mejor escena de una buena película), y su inolvidable marine preocupado por salvaguardar un reloj de fuerte carga sentimental en su recto, le situaron entre los personajes más venerados del cine independiente, y en uno de los momentos más celebrados de la sin igual Pulp Fiction.

De esta época podemos recordar títulos emblemáticos, aunque de menor calado emocional y actoral, como su papel de (otra vez) villano en Batman vuelve (con homenaje al protagonista de Nosferatu incluido), el “Hombre con un plan” de Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto (de título tan sugerente como su contenido), así como su jinete sin cabeza en la divertidísima aproximación al clásico de Washington Irving Sleepy hollow de Tim Burton.

ULTIMOS AÑOS

Walken no ha dejado de trabajar. Es un actor de los que los modernos llaman camaleónico, capaz de cualquier cosa, siempre que haya un guion y un argumento “especial” detrás.

Uno de sus últimos papeles importantes, sin necesidad de aparentar ser feliz mientras planea como cortarte la lengua, ha sido su colaboración con Spielberg en Atrápame si puedes, donde da vida de forma más que correcta al fracasado padre del timador DiCaprio.

También hay que señalar su trabajo en Broadway en los últimos años, con varios Tonys en su haber, así como una pequeña joya desconocida para el gran público titulada Siete psicópatas, junto a Colin Farrel.

FUERA DEL CINE

A los que les sorprenda la pericia de Walken en el baile les llamará la atención saber que en sus comienzos se preparó para bailarín, y estuvo actuando en diversas obras del off Broadway. En casi todas sus pelis aprovechan esta circunstancia para hacer a sus personajes (aún más) estrafalarios:

Un actor que lejos de limitarse a las opciones que le ofrecía un físico privilegiado para determinados roles, ha sabido sacudirse este sambenito y construir grandes caracteres desde el drama a la comedia, pasando, claro está, por el thriller, el terror o la ciencia ficción.

Por J.M.C
@Jatovader